Tiempos líquidos

Esta semana mis niñas cada día han dado un rato por saco con la siguiente cantinela

“cuando yo era pequeñito, me lavaban el culito… ahora que soy mayorcito, me lo lavo yo solito”

Imaginaos alguien con voz de pito cantando esta letanía hasta la saciedad… para volverse loco.  Es curiosa la asociación que a veces hacen nuestras neuronas. Empecé a pensar qué pasaba cuando YO era pequeñito, y cómo -desde entonces- ha cambiado el cuento:

  1. Las empresas: cuando yo era pequeño había empresas sólidas, que tenían beneficios recurrentes en el tiempo, o gozaban de contratos de suministro de servicios o productos duraderos, siempre sirviendo a los mismos clientes.  Se anunciaban en la primera cadena, y tenían sus fábricas en el país. Hoy, sabemos de la noticia de que una aerolínea con 3.000 trabajadores en nómina, SPANAIR cesa en sus actividades. Hoy las empresas tienen que esforzarse cada día, la competencia es feroz, y si no vendes desapareces. Un ejemplo paradigmático: KODAK, una empresa fundada en 1892, que llegó a tener el 95% de un mercado (cámaras y película fotográfica), que en 1975 tenía 150.000 empleados, y que posee todavía multitud de patentes con valor, está en suspensión de pagos, y probablemente desaparecerá. Otros ejemplos: OLIVETTI, TELEFUNKEN, NETSCAPE, ENRON, TEXACO, WORLDCOM, GRUNDIG, UNITED AIRLINES. En España…la tónica Finley, o los vaqueros Lois o Wrangler.

    La tónica de antes

  2. Los políticos: Cuando yo era pequeño los políticos eran siempre los mismos, y la Administración era un gran elefante que no se movía, pero que daba cobijo a un colectivo estable de gente. Los políticos hoy cambian cada cuatro años, o menos, y la Administración, de tan gorda que se ha hecho, está en la UVI, aquejada de una cardiopatía grave, la están operando a corazón abierto y va a tener que someterse a una dieta severísima que le está imponiendo una doctora alemana que manda mucho.
  3. Los empleos: Cuando yo era pequeño mis padres, o los padres de mis amigos, nunca cambiaban de empleo. Ahora, en un mundo en que las empresas ya no son estables, y la Administración está como está, hay que mentalizarse que los empleos ya no pueden ser indefinidos (ojo, puedes tener un contrato denominado “indefinido”, pero sólo un ingenuo creerá que esa palabra refleje la realidad). Según el Department of Labor, de EEUU, un trabajador americano cambia de empleo una media de 5 veces durante su vida laboral. Vamos a suponer que trabajan 40 años, eso significa que al menos hay un cambio cada 10 años. Mucho me parece, incluso, para los tiempos que corren.

    Adiós al trabajo para toda la vida

  4. Los lugares: Cuando yo era pequeño todos vivíamos siempre en el mismo sitio, y veraneábamos en el mismo lugar, cada agosto el mismo viaje. Íbamos siempre al mismo colegio y teníamos los mismos amigos. Hoy la vivienda cambia, hay gente que no puede pagar la hipoteca y les echan, si me contratan en otra ciudad vendo mi casa y me largo, si los precios de los inmuebles caen, igual decido que me sale mejor económicamente vender el piso y vivir de alquiler. Las vacaciones las hacemos cada año en un lugar diferente, si es que hacemos vacaciones. O si es que elegimos un lugar. Hacer un crucero  ¿es ir a algún lugar? Los niños tampoco juegan en la calle, y no pueden decir “en mi barrio…”.
  5. La gastronomía:  Cuando yo era pequeño mi familia nosalía a comer a ningún restaurante, salvo que fuera físicamente imposible comer en casa. Hoy hemos comido en un chino, mañana tomaremos una MacHamburguesa, al otro una escudella catalana, una fondue suiza, un kebab o quizás un shawarma, otro día iremos de tapas, o tomaremos unas fajitas. Antes la comida era siempre primero, segundo y postre. En casa mis niñas no tienen un concepto claro del sacrosanto orden primero, segundo y postre.

    Shawarma, cualquier día de estos

  6. El consumo: Cuando yo era pequeño mi padre fumaba siempre la misma marca de cigarrillos, y tomaba vino de mesa, siempre de la misma marca. El periódico que se leía en casa era siempre el mismo. El Renault 12, yo creo que lo tuvimos 15 años, y todos éramos clientes de los mismos monopolios telefónicos, eléctricos y gasísticos. Hoy no nos casamos con nadie. Los productos quedan obsoletos en 3 o 4 años (la vida media, p.ej. de un ordenador, o de un teléfono, o de un vehículo). Cada 18 meses cambiamos de operadora (cuando acaba la permanencia, así nos dan un terminal más guay). Yo no leo el periódico. Navego por las webs de las agencias de noticias o picoteo en las páginas de varios medios de comunicación, de todos los colores. Hay veces que escucho la BBC o la CNN (la americana), y me gustaría saber chino para saber qué dicen los noticiarios de aquel país.
  7. La cultura: Cuando yo era pequeño todos veíamos la misma televisión. Hablábamos en el patio de la película de miedo que habían emitida el día antes, y comentábamos el episodio de Raíces en que intentan imponerle un nombre occidental a Kunta Kinte. La voz de los documentales era siempre la misma, y las caras de los telediarios no cambiaban en lustros. Nuestros padres escuchaban a un puñado de cantantes que eran los mismos en todos los hogares. Y los adolescentes intercambiábamos discos de vinilo a la vez que escuchábamos al amigo enterao que nos explicaba que era de un grupo nuevo de Dublín que tenía un batería de 17 años. Hoy, hay multitud de músicas, de corrientes, de tendencias, de canales. Hoy puedes ir una melodía en algún lugar, te gusta, sacas el móvil, hay una aplicación que te dice quién es el artista. Vas a itunes, la compras o la bajas de algún sitio, o la escuchas gratis en tu cuenta gratuita de Spotify. Sigues sin saber nada del grupo que la interpreta. Eso da igual. La consumes así y punto.

    Este disco me lo dejó un amigo del instituto

  8. Las referencias: Cuando yo era pequeño no se veía gente diferente. Todos éramos de aquí. En quinto de EGB un niño volvió de haber vivido un tiempo en Venezuela, y fue la atracción durante meses. Hoy, lo extraño es ser de aquí. Mis hijas seguramente se casarán con alguien con apellido raro, o con la piel no estrictamente caucásica, y viviremos felices. Cuando yo era pequeño la familia era un padre, una madre y unos hijos. Hoy la familia veo que la explican en la escuela con mucho tacto: un padre (o varios, o ninguno), una madre (esa supongo que solo puede ser una, o ninguna), unos hijos, y unas hijas, así separando, no vaya a ser que a alguien le ofendamos sin querer. Otra referencia: la Ley. Antes solo había un BOE, y la cosa no cambiaba mucho de año en año. Hoy está el BOE, el DOGC, el BOPT, circulares, órdenes, edictos…Hace poco vi un gráfico de la inflación de texto normativo en nuestra sociedad, medido en páginas publicadas de normativa. Ahora no lo encuentro. Pero el aumento de reglas era brutal, nos íbamos al cielo. Descorazonador.

Ya veis para lo que da una cancioncilla inocente “cuando yo era pequeñito”. Un amigo lo dice muy bien. Cuando éramos pequeños la sociedad era sólida, hoy los tiempos son líquidos. ¿Será el futuro una época gaseosa?

Tiempos líquidos

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12 thoughts on “Tiempos líquidos

  1. Verònica

    Cuando yo era pequeñita se decía NO y era NO, se decía SÍ y era SÍ. Ahora el NO está algo escondido, no vaya a ser que hiramos sensibilidades y crezcamos todos traumatizados…..ahora somos tolerantes a la ambiguedad con un desparpajo aterrorizante!. Debo estar traumatizada, me dijeron muchas veces NO!

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    1. Rolando Post author

      Veronique, tienes toda la razón. Flaco favor les estamos haciendo a nuestros hijos con no quererles traumatizar diciéndoles NO.

      Un hijo tiene que escuchar -siempre que toque- la palabra NO. Tiene que saber dónde están los límites. Sólo así les estamos educando.

      La vida luego le va dar muchos NOs, y tienen que estar entrenados. :-)

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  2. Jordi

    Es curioso ver los traumas que provocan las caídas de empresas que nadie quiere utilizar: en 1991 desapareció nada más y nada menos que la PanAm llevándose con ella la National Airlines; también la Eastern Airlines; antes, en 1988 la Pacific Southwest y en 1986 la Western Airlines. Dos décadas después, volar en EEUU es más barato, rápido y eficiente que nunca.

    Por cierto, según Libertad Digital, la inflación de texto normativo en nuestra sociedad, medido en páginas publicadas de normativa, es de 700.000 páginas anuales.

    Y se podría añadir que, según Expansión, los empleados públicos crecen un 10,4% en la crisis y en el sector privado caen un 13,5%.

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    1. Rolando Post author

      Justo el primer gráfico del artículo que citas es el que yo había visto. Para llevarse las manos a la cabeza.

      Cito: “un aumento del 100% en el número de normas y disposiciones autonómicas se asocia con una reducción de la tasa de crecimiento anual de la productividad total de los factores del 3,5% y con una reducción del 80% anual de las solicitudes de patente”. Descorazonador.

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    1. Rolando Post author

      Como siempre la Administración: un gran transatlántico tan pesado que antes de cambiar de rumbo se la pega contra el iceberg. Supongo que en 2012 ya se dará una bajada del empleo público.

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  3. Jordi L.

    Cunado yo era pequeñito no había ordenadores y no nos preocupaba nada más que jugar y tener un plato en la mesa cuando necesitábamos reponer nuestras pilas. Ahora estamos atenazados y estresados por todo lo que tenemos que hacer y todo lo que vemos y nos informan en la caja tonta o está colgado en la web.
    Ya no pensamos libremente sino que hablamos apoyándonos en eso que está colgado en http\\:www…….
    Somos menos libres que cuando éramos pequeños y vivíamos de lo que decían nuestros profesores o de nuestros padres a los que creíamos que eran los que más sabían del mundo pues te aclaraban cualquier duda y a todo te respondían. Ahora ¿quién demonios le pregunta nada a un padre? Tu padre es ¡Google!, pregúntale, no te dará un abrazo ni un beso, pero te lo aclarará todo. Cada vez que abres el navegador está esperándote y te dice mirándote fíjamente: “¡YO SOY TU PADRE!….y tú eres uno más de mis 1.000 millones de hijos que dependen de mí. Yo sí que voy a lavarte el culito, a mi manera y como crea conveniente y la cantinela actual es otra:

    “cuando yo era pequeñito, me lavaban el culito… ahora que soy mayorcito, me lo lava googlecito!!”

    http://www.buenastardesybuenasuerte.nen

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    1. Rolando Post author

      Je, je. Si Google es nuestro padre, yo digo que Wikipedia es nuestra madre. Youtube es nuestro tío, y Facebook el cuñaaaooo pesao !
      Gracias a todos por comentar.

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  4. juanan

    Supongo que mayor sería el cambio de nuestros padres de no tener teléfono a tener, de no tener tele a tener. Creo que el cambio entonces fue más abrupto.
    Y además considero que esto es solo el principio. Si eres adverso al cambio, lo llevas mal my friend
    abrazo

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    1. Rolando Post author

      Si de mi escrito se desprende que soy averso al cambio, entonces es que mi verbo, usualmente puntilloso y florido, me ha traicionado. :-)
      En absoluto estoy contra el devenir de las cosas. Es así y punto. Simplemente lo describo. Comparto contigo que sólo estamos al principio. Adaptarse o morir.
      Abrazo

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