¿Qué querrías a cambio de no jubilarte nunca?

Analicemos nuestras vidas a vista de pájaro:

  1. Nacemos.
  2. Tres años de puericultura. Pañales, biberones, chupetes, cochecito, y descubrimiento del mundo físico que nos rodea.
  3. Parvulario (ahora sería de P2 a P5). Seguimos descubriendo cosas. No hay responsabilidades. Nos podemos mear y cagar encima, y de momento no pasa nada.
  4. Colegio (Ahora sería Educación Primaria y ESO). Ya te tienes que aguantar si quieres ir al baño. Hay deberes. Empiezan las responsabilidades. Empieza la presión social.
  5. Bachillerato. Tus padres están muy preocupados por tí. El futuro es incierto. Casi todo depende de tu expediente académico. Primera gran decisión en la vida: qué quiero estudiar. El 20% de los chavales no sabe lo que quiere, el otro 80% hace lo que le dicen sus padres.
  6. Universidad. Para muchos una novedad: vivir fuera de casa de los padres.
  7. Trabajo.
  8. Tienes niños o escoges no tenerlos.
  9. Cumples 40. Haces balance. Igual aterrizas en este blog y lees ésto. Reflexionas. Cambias?
  10. Más trabajo.
  11. Jubilación. Palabra que deriva del sustantivo “júbilo”.
  12. Muerte. Con un poco de suerte sin pasar por residencias ni sanatorios ni grandes periodos de hospitalización.

Los puntos 4, 5 y 6 nos ocupan desde los 6 a los 26 años. Un cuarto de la vida y seguramente el mejor período de la misma, en el que estamos en plena facultad física y somos capaces de absorber nuevos conocimientos con mayor facilidad. Nuestro cerebro está abierto. Es como un CD virgen. Nuestras ganas de experimentar son máximas. Tenemos toda la vida por delante.

¿La mejor época de la vida?

Tal como está el sistema montado de los 6 a los 26 pasamos por el proceso de producción de la Educación. Es como una fábrica. Todos pasamos por el sistema. Vamos a la fábrica 8 horas al día, y allí nos inculcan unos conocimientos que alguien ha pensado que son los que necesitan los hombres y mujeres de provecho de nuestro tiempo. Pero…¿desde cuándo esto es así?

Básicamente desde la Era Industrial, en la que la sociedad ha necesitado cantidades ingentes de “factores de producción”. Eso determinó que había que formar a los cuadros para prepararlos para un sistema económico basado en la producción masiva de bienes y servicios. Eso ha estado muy bien. Gracias a eso, prácticamente todas las familias de hoy tienen coche, y electrodomésticos, y una serie de ventajas y comodidades que hacen que la vida de hoy sea un camino de rosas comparada sólo con lo que era hace 10 lustros.

El sistema invertía muchos años en formar al personal de una manera bastante estandarizada (clases de alumnos divididos por edades, programas académicos divididos por cursos, con exámenes programados al mismo tiempo para todos los alumnos sin distinguir por capacidad, esfuerzo o talento), luego trataba de sacar el máximo rendimiento a la productividad de los agentes, y finalmente, cuando llegaban a los 65 los retiraba de la circulación y los aparcaba hasta el “tiempo de desguace”, que no solía tardar mucho a partir de ese instante.

Pero las circunstancias han cambiado. Estamos en la Era Post-industrial. En el año 2050 la esperanza de vida en los países desarrollados será de unos 90 años.

Quizás hay que replantearse el sistema. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado? Esencialmente lo siguiente:

  1. Lo básico está conseguido. Tenemos de todo. La gente no pasa hambre. Más bien lo contrario: los problemas sanitarios son por sobrealimentación (problemas coronarios, colesteroles, etc). Tenemos una buena sanidad. Tenemos acceso a la cultura. Tenemos centros comerciales que se llenan todos los fines de semana, y por mucha crisis que haya tenemos una renta media que le permite a un montón de gente tiempo de vacaciones y ocio.
  2. La esperanza de vida es hoy más del doble de la que era hace 100 años. En 1910 en España la edad media a la que palmaba el personal rondaba los 40 años. En 2010 superó los 81 años.
  3. Internet y la Revolución de las nuevas tecnologías de la información han “encogido” el planeta. Todo el saber acumulado (o un gran porcentaje) está a nuestro alcance tecleando en nuestro ordenador. Ya no hace falta hacer un Máster para tener un acceso exclusivo al conocimiento. Los Máster se hacen por los contactos que proporcionan, no porque lo que te enseñen no lo puedas aprender tú sólo en los libros o utilizando google con habilidad. Además las TIC permiten conocer lo que sucede en el mundo prácticamente en directo. Es imposible no levantarse y enterarse que ha habido una masacre en Siria, o que acaban de rescatar a los bancos españoles.
  4. Las mayores cotas de libertad jamás vistas. Las sociedades democráticas occidentales son todavía sistemas muy mejorables (partitocracias tendentes al clientelismo y la corrupción) pero al menos no te meten en la cárcel por ir a la tuya o tener criterio propio.

    Actualización: La esperanza de vida en España fue de 81,6 años en 2010.

Bajo este nuevo escenario, ¿tiene sentido que nuestros hijos pasen 8 horas al día encerrados entre paredes en las que se les enseña lo mismo que se enseñó a nuestros padres o a nosotros? ¿tiene sentido que trabajemos 8 horas diarias o más desde los 26 a los 66 y luego estemos otros 25 años apartados del sistema de producción y recibiendo del sistema por estar inactivos?

Yo veo dos grandes cambios que van a suceder en el futuro, porque “el mundo ha cambiado”. Porque lo de antes ya no sirve:

  1. La etapa formativa: En vez de dedicarnos intensivamente de los 6 a los 26 a la formación de los jóvenes, debemos entender que la formación dura toda la vida y que no sólo consiste en asistir a clase. Tomarse un año o un semestre sabático también es formación. No me importaría que mis hijas se tomaran un año entre la ESO y el Bachillerato o entre el Bachillerato y la Universidad, para viajar, para leer, para emprender, para colaborar. Sobre esto ya escribí aquí. Los jóvenes necesitan amplios espacios de tiempo para la exploración personal y el descubrimiento de sus habilidades e intereses. Después, cuando ya eres adulto, puedes querer cambiar de carrera. Cada vez va a ser más común, y más necesario cambiar la orientación profesional cada cierto tiempo. Puedes empezar siendo fontanero, luego ser profesor de instituto, luego vendedor y luego empresario. Y necesitarás formarte con cada cambio.
  2. La etapa final: Adiós a la jubilación. No nos jubilaremos. Digan lo que digan las leyes. Teniendo salud y ganas de hacer cosas podemos no jubilarnos nunca. Para esto, por supuesto, es necesario que te guste lo que haces. O que tu trabajo no sea una fuente de estrés demasiado elevado. ¿Qué os parecería trabajar 4 años y tener derecho a 1 año de vacaciones? Así hasta el final. Qué suerte poder disfrutar de tiempo libre para viajar o estar en familia, cuando uno todavía es joven y está con salud. Y qué suerte sentirse productivo y útil hasta el último día.

 

 

 

 

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2 thoughts on “¿Qué querrías a cambio de no jubilarte nunca?

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