¿Qué quieres hacer antes de morir?

En el famoso libro de Stephen Covey, los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, el autor propone al lector el siguiente ejercicio: Imagina tu entierro. Imagina que tus seres queridos se han reunido para darte el último adiós. Llueve. Es un día gris. Toda la gente que te importa está allí. Y hay cuatro oradores que van a hablar sobre tí, cómo influiste en sus vidas, cómo les ayudaste, cómo fue su relación contigo y qué es lo bueno que han sacado de haber convivido contigo.

Hacer este ejercicio tiene como objetivo centrarnos en lo importante. No vaya a ser que nuestra vida se esté centrando en otros aspectos, y nos estemos olvidando de lo esencial. Los días pasan deprisa. Las semanas vuelan. Los meses ni los huelo. Pueden pasar años y nosotros dale que te pego, inmersos en el frenético día a día, sin concedernos un momento para reflexionar qué camino estamos recorriendo, sobre qué queremos hacer de nuestras vidas.

Hace poco he leído la increíble historia de 4 adolescentes canadienses que emprendieron un viaje de dos semanas en una vieja autocaravana, después de escribir una lista de 100 cosas que querían conseguir antes de morir. El 80% de chavales de su edad no saben qué hacer con sus vidas, el otro 20% probablemente vive la vida que sus padres han diseñado para ellos. Alrededor de conversaciones sobre qué querían hacer con su existencia, se centraron en lo que consideraron importante. Además se hicieron la promesa a sí mismos de que por cada cosa que consiguieran tachar de su lista, ayudarían a un extraño a hacer algo que quisiera hacer antes de morir.

Entre los elementos de su lista estaban (todavía están, dicen que han conseguido 81 de los 100): Conducir de una punta a la otra los USA, salir en las noticias de las seis, aprender a navegar, asistir a una fiesta en la mansión Playboy, pasar una noche en la cárcel, dar una clase a niños en un colegio, correr un maratón, hacer un programa de televisión, aprender a hacer surf, ver un cuerpo sin vida, aprender a volar, darle a un extraño un billete de 100 dólares, etc. Si queréis ver la lista completa, con los elementos que llevan tachados, pinchad aquí, y sobre la foto de la portada del libro, pinchad en la leyenda “click to look inside“.

Han pasado 5 años desde el inicio de ese viaje, que después se ha convertido en el libro que ahora editan, y en un programa de televisión. La vieja autocaravana se sustituyó por un autobús patrocinado. Os dejo aquí un video de menos de 3 minutos sobre el programa de la tele que han hecho.

Eran 4 chicos normales, estudiantes de Universidad, cada uno con sus problemas.  La noche antes de salir de viaje estuvieron sopesando la posibilidad de cancelarlo, porque un mecánico les había dicho que la autocaravana de segunda mano que habían acondicionado para el viaje (no es el autobús que sale en el vídeo) les iba a dejar tirados, y no tenían dinero para una hipotética reparación y vuelta a casa. Sin embargo, se lanzaron a ello. También decidieron llamar al proyecto The Buried Life, citando un poema inglés de hace 150 años, en el que se hablaba de desenterrar la vida de uno y dedicarla a lo que a uno le importa, y no a lo que los demás esperan de nosotros.

Uno de los cuatro jóvenes escribe en el blog de Tim Ferriss el método para que cualquiera de nosotros tache de su lista cosas que uno quiera hacer antes de morir, por muy alocadas que sean. Os lo resumo muy sucintamente. Os recomiendo mejor el original si os manejáis con el inglés:

  1. Párate y piensa en ello. Piensa de verdad. Los chicos de The Buried Life pensaron en ello a raíz de distintos elementos de crisis personal que estaban atravesando. Muchas veces los momentos de crisis son propicios para reflexionar sobre las cosas.
  2. Escríbelo. Como si fuera un proyecto que se tiene que hacer. Con una fecha para hacerlo. Cuando algo es un proyecto, de manera lógica lo subdividimos en tareas o acciones. Y esas tareas, una vez escritas, deben recibir nuestra atención igual que el resto de cosas que hacemos cotidianamente. Como cuando le tienes que comprar un regalo a tus hijos, y lo metes en tu agenda, y lo haces, por muy ocupado que estés.
  3. Coméntalo. Da voces. Pon en circulación tus intenciones. Házselo saber a todo el mundo. Alguien que tú conoces conoce a alguien que, a su vez conoce a alguien, que conoce a alguien, que a lo mejor puede ayudarte. Esto me ha recordado a la gente que ahora (lamentablemente) está perdiendo su puesto de trabajo. Si quieres encontrar otro trabajo, es muchísimo más eficaz decirle a todo el mundo tu situación y qué es lo que buscas, que no decir nada por pudor, o por vergüenza, y pensar que tú sólo resolverás antes la situación.
  4. Persiste en el empeño. Los chicos de The Buried Life, han desarrollado un sentido mediante el cual, cuando escuchan la palabra “NO”, a menudo entienden “AHORA NO”. La conclusión es que no hay que desanimarse si las cosas no salen a la primera. De hecho, lo normal es que algo no salga a la primera. Así es mejor. Ya que los que abandonan a las primeras de cambio hacen que el valor relativo de aquello que se quiere conseguir aumente.
  5. Échale valor. No dejes de poner algo en la lista por muy alocado que te parezca. Estos chicos pusieron que querían jugar a baloncesto con Barak Obama. Y lo consiguieron.
  6. Ayuda a los demás. La primera persona a la que ayudaron los chicos de The Buried Life fue a un hombre que les dijo que le gustaría llevar unas pizzas al albergue local para los sin-techo. Él había estado allí alojado, y los mejores recuerdos de su estancia eran cuando alguien les llevaba algo de comida. Resulta que ese hombre había logrado rehacer su vida comprando una pequeña camioneta y trabajando de transportista. Pero en ese momento la tenía averiada de tal suerte que se había convertido en un cacharro inservible. Los chicos le ayudaron dando voces a amigos y familia, y llamando a las emisoras de radio locales en busca de un camión que le sirviera. Finalmente se dirigieron a un concesionario de furgonetas de segunda mano, donde la más barata costaba $2100. Ellos sólo habían conseguido juntar $480.  Cuando le explicaron la historia al vendedor, para su sorpresa el vendedor aceptó el dinero y les vendió la camioneta, acordándose de que su hija había logrado su sueño de ir de viaje a Tailandia, gracias a que sus amigas habían colaborado todas dejándole dinero.  Todos estamos conectados. Si tú ayudas, alguien te ayudará. De eso se trata.

Con Obama, en las pistas de la Casa Blanca

 

Be Sociable, Share!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *