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10 asignaturas que debería incorporar nuestro sistema educativo

Últimamente me sorprendo a mí mismo pensando en cuáles serían las asignaturas que yo haría obligatorias en el colegio al que asisten mis hijas. Estas materias irían a llenar el hueco que me parece que el sistema educativo deja en el mundo actual en el que vivimos, donde ya no es tan importante saber cosas como desarrollar habilidades.

El siguiente listado no está escrito en orden de importancia ni de particular preferencia:

1)      Cálculo rápido. Dominar sin ambages la capacidad de realizar mentalmente operaciones aritméticas sencillas y medias. Ello incluiría multiplicar números de hasta dos cifras, elevar al cuadrado y al cubo, hacer reglas de tres, divisiones, porcentajes, y obviamente sumas y restas de hasta números de 4 cifras. No sé si en esta asignatura o en otra con su propia entidad incluiría conceptos básicos de estadística y probabilidad, conceptos con los que nos encontramos en el día a día, al leer informes o la prensa, y que muchas veces ponen de manifiesto que quien escribe es un analfabeto numérico. Para más información sobre esto recomiendo el libro “El hombre anumérico”, de John Allen Paulos, en el que aparecen múltiples ejemplos del nivel de estulticia sobre los números que hemos alcanzado.

2)      Oratoria y técnicas de comunicación. Vital capacidad que hoy debe de tener cualquier persona que aspire a tener el control de su vida laboral. Esta asignatura trataría de dar al alumno las herramientas para poder, al final del curso, realizar una exposición oral pública ante un auditorio numeroso, ayudándose de algún medio audiovisual. Incluiría: hacer un guión de lo que se quiere hablar, conocer de la importancia de ilustrar los conceptos con ejemplos, cómo atraer la atención del que escucha, cómo cerrar con una conclusión, o con una llamada a la acción, etc…

3)      Técnicas de estudio y concentración. O sease, cómo aprovechar al máximo el tiempo que uno dedica al estudio. Mi impresión es que nunca fue tan bajo el ratio de conocimientos aprendidos en el colegio partido por el número de horas que los niños pasan en esa santa institución. Y luego resulta que, después de pasar 8 horas diarias en el colegio, vienen a casa cargados de deberes, como si después de tantas horas no les hubiera dado tiempo de acabar de asentar conceptos. Mi teoría es que mejor les valdría dedicar 2 o 3 horitas al día con un grado de concentración máxima a cualquier actividad intelectual, y el resto del día dedicarlo a jugar o a desarrollar aficiones y hobbies. Para ello propongo con esta materia conocer unas cuantas técnicas de estudio y concentración.

4)      Productividad personal y autoaprendizaje. El colegio tradicionalmente ha impartido conocimientos, datos, información. Antes, quizás, eso era lo adecuado porque el saber estaba en los libros y en los maestros que los habían leído y trabajado. Ahora el conocimiento no sólo está en los libros, sino que se halla por doquier (periódicos, revistas, radio, televisión, smartphones, ordenadores…), pero especialmente en la punta de nuestros dedos, en Internet. Sí, ya sé que el que algo aparezca en internet no significa que sea correcto o verdadero, de igual manera que si algo no aparece en internet no significa que no exista, pero lo que sí ha pasado es que los conocimientos “per se” se pueden adquirir al ritmo que uno desee y de las más diversas fuentes. Lo que hace falta es que alguien nos eduque en cómo utilizar los medios a nuestro alcance para producir los resultados más eficientes en la búsqueda de la información. Alguien debe enseñar a nuestros hijos a estudiar sólos, a escoger un camino de sabiduría y seguirlo por sí mismos, con chequeos de rigor, aprendiendo a separar lo principal de lo accesorio, haciendo p.ejemplo esquemas y repitiendo los procesos hasta dominarlos. En última instancia sería darle al estudiante una caña de pescar y la habilidad de pescar, no darle los peces (las materias). Él ya escogerá qué peces quiere pescar.

5)      Autoconocimiento. Algo en lo que a ninguno nos han enseñado nada. Y sin embargo, no hay nada tan importante a la hora de plantearse a qué quiere uno dedicarse cómo conocerse uno mismo, saber responder (es decir, haberse planteado antes en toda su crudeza reflexiva) las preguntas:

  1. ¿ Cómo soy ?
  2. ¿ Qué me gusta? Qué me interesa? Qué me motiva?
  3. ¿ Con qué tipo de personas soy compatible?
  4. ¿ Cuándo soy más productivo?
  5. ¿ Qué prioridades doy a los asuntos de mi vida?
  6. ¿ Qué objetivos tengo para cuando tenga 30/40/50 años ?
  7. ¿ Cómo es la relación con mis padres, hermanos, compañeros, desconocidos, vecinos, maestros…?
  8. ¿ Qué me infunde miedo?
  9. ¿ Cómo debo combatir esos miedos?
  10. ¿ Con qué cosas disfruto?
  11. ¿ Cómo debo lidiar con la gente negativa que me desanima?
  12. ¿ Cómo logro rodearme de gente positiva que me estimule y me motive?

6)      Técnicas de lectura rápida y escritura estructurada. Puesto que yo ya no creo en un sistema educativo y escolar que fue pensado bajo las coordenadas de una sociedad industrial que ya no es tal, considero que las asignaturas clásicas (naturales, sociales, química, física, latín, griego, etc…) no dejan de ser una elección que alguien hizo en su día, y que no tienen por qué ser las más útiles para el estudiante del siglo XXI. De hecho, las asignaturas en el nuevo paradigma de la educación las debe escoger el alumno, basándose en su autoconocimiento, en qué es aquello que le apasiona. Para profundizar en un temario tan “personalizado” es vital dominar lo que desde siempre ha sido la puerta al conocimiento: la lectura y la escritura. Mi opinión es que el actual sistema educativo ha renunciado totalmente a enseñar la habilidad de la escritura. ¿Cuántas redacciones o relatos escribe un joven de 13 años en 1 año por mandato de sus profesores?

7)      Vocabulario y  precisión semántica. Tener un vocabulario rico y utilizar las palabras exactas para transmitir ideas, conceptos, y hasta sentimientos es algo que desgraciadamente no tiene tanta gente. Los que lo tienen son mejores comunicadores, mejores pensadores, y mejores creadores.

8)      Salud  y cuidado personal. A pesar de estar en los puestos de abajo en mi lista, esta asignatura sería probablemente la más importante y previa a todo lo demás. Incluiría conocimientos sobre los tipos de dieta que uno puede seguir y qué ventajas tiene ingerir ciertos alimentos, así como los peligros de otros tipos de alimentos. También trataría de la importancia del ejercicio físico moderado, y lo crucial que es realizarlo cada día sin excepción. También se podría hablar de técnicas de meditación y relajación, o alimentos que inducen a la tranquilidad o a la estimulación. Seguramente sería interesante que los chavales aprendieran a cocinar, bien en esta asignatura o en otra específica que llamaríamos Cocina. A nadie se le escapa que la capacidad de cocinar y tener recursos culinarios puede ser extremadamente útil a lo largo de la vida. En la vertiente del cuidado personal o higiene se podrían tratar temas relacionados con cómo asearse, cómo vestirse, cómo comprar, cómo planchar, cómo coserse un botón, etc…

9)      Técnicas de memorización. ¿Por qué la memorización tiene tan mala prensa? Memorizar cosas puede ser muy útil cuando queremos construir una estructura compleja de pensamiento enlazando conceptos e interrelacionando temas. Si no podemos memorizar una mínima lista de palabras, conceptos, ideas…¿cómo podremos desarrollar un pensamiento independiente y crítico sin tener que consultar continuamente lo que otro previamente ha pensado?

10)  Técnicas para desarrollar la creatividad. Nuestra sociedad occidental, ya lo he dicho antes, está abandonando el modelo industrial. La industria se está yendo, si no se ha marchado ya en su totalidad, a países donde la mano de obra es más barata y donde los costes de instalar fábricas son menores. Las economías occidentales deben aceptar este hecho y asumir que nos quedamos con la economía del talento. Una economía que ya no dependerá de las horas que permanezcamos en el puesto de trabajo, sino en la capacidad de inventar, innovar, crear, adivinar qué mercados existen y qué productos o servicios serán valorados por la gente. Para sobrevivir en este entorno será crucial tener desarrollado un buen músculo de la creatividad. Una materia que nunca se ha enseñado.

¿Se os ocurren otras asignaturas para añadir al currículo de nuestros hijos? Si tienes cualquier idea déjala en los comentarios.

Pero no nos engañemos, el sistema educativo reglado nunca adoptará este tipo de estudios, por tanto, lo tendremos que hacer las familias, en la medida en que podamos, buscando alternativas de formación auto-dirigida. Creo que nuestros hijos nos lo agradecerán.