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El poder de la rutina diaria

La crisis tiene cosas buenas. Eso es innegable. Número uno: la evidencia de que no siempre más es mejor. A veces me pregunto por qué el Producto Interior Bruto de un país tiene que incrementarse de un año para otro. Si el PIB no aumenta entonces estamos en lo que los economistas denominan recesión, y parece que se acaba el mundo. Bien, pero…¿y si somos menos gente? , o ¿y si muchos de los ciudadanos de nuestro país deciden que por las tardes no irán a trabajar, sino que pasarán un rato agradable con sus hijos? o ¿qué pasa si todos decidimos que en vez de comprarnos libros iremos a la biblioteca a leer? o ¿si nos desapuntamos del gimnasio a cambio de dar un paseo gratuito por la playa cada día? Todas esas cosas harían caer el PIB, pero no necesariamente serían malas. Estaríamos en recesión, sí, se vendería menos gasolina, menos coches, menos productos, se dejaría de consumir…pero ¿acaso sería malo?

Creo que una de las derivadas de la actual crisis es que la gente, en su persecución del bienestar físico y mental, está dejando de buscar respuestas externas (un gran coche, una gran casa, unas grandes vacaciones) para buscar respuestas interiores.

Observo que van en auge una serie de prácticas y escuelas de pensamiento que vienen de oriente, donde la filosofía y la cultura han estado tradicionalmente más centradas en lo interior. Proliferan los retiros de yoga, las clases de reiki, los grupos de gente haciendo ejercicios de tai chi. Se me ocurre un slogan patatero: Menos centros comerciales y más retiros espirituales.

James Altucher es un escritor y emprendedor americano al que sigo desde hace cosa de un año a través de su blog The Altucher Confidential. Toca todo tipo de temas, y habla desde un punto de vista muy personal. En esta línea él propone una Rutina Diaria (Daily practice), que sospecho que debe beber de influencias orientales como las que he mencionado antes. Lo encuentro sumamente útil.  Consiste muy esquemáticamente en:

1) Mantenerse en forma 

No es fácil. Significa dedicar 30 minutos diarios a hacer ejercicio. No tiene que ser un ejercicio intenso, vale con una caminata rápida, un partidillo de baloncesto, un partido de pádel, unas flexiones, unas sentadillas, o bailar. Lo suficiente para sudar un poco. Si uno no está físicamente en forma no puede aspirar a encontrarse bien a otros niveles.

Esto se puede hacer en cualquier rincón de la casa

En este apartado hay más cosas que se pueden hacer, y que ayudan:

    1. Madrugar. Levantarse, por ejemplo, a las 6 de la mañana. Silencio. Tiempo para pensar, leer.
    2. Acostarse pronto.
    3. Comer sano. Como escuché el otro día a alguien: “Lechuga y pechuga”.

2) Nivel emocional

Hay que relacionarse con gente positiva, que nos anime y nos dé buen rollo. Evitar los “pesaos”, la gente que se queja, los que nos quieren arrastrar a su agujero negro de penurias y pesimismo. Los positivos te cargan de energía. Los negativos te la roban.

No hablar mal de nadie. Aunque no nos caiga bien. Aunque nos haya hecho una jugada. Mucho menos si no conocemos los hechos: no contribuyamos a propagar comentarios negativos de nadie, en ese ejercicio tan ibérico que es el cotilleo.

Y lo más difícil: ser honesto con uno mismo.

3) Nivel mental

Hay que ejercitar el cerebro cada día, igual que hemos ejercitado el cuerpo. Hay que ser creativo. La mente es un músculo que si no se ejercita se atrofia. Constantemente hay que pensar cosas, y anotarlas. Hacer listas. Yo intento hacer listas de:

    • Temas para escribir en este blog
    • Ideas de negocio
    • Ideas para amigos en sus proyectos
    • Qué haría si fuera Ministro de Economía

      El más potente de nuestros órganos

4) Nivel Espiritual

Hay gente que aquí piensa en “Dios”. Hay gente que aquí piensa en “Religión”. No tiene por qué ser ni lo uno ni lo otro. Simplemente implica pensar cada día en lo superior, en el sentido que tiene el estar aquí. Este nivel puede implicar:

    • Rezar
    • Meditar 5 minutos cada día. Meditar es algo tan sencillo y a la vez tan difícil como no pensar en nada en concreto, simplemente sentir tu cuerpo.
    • Mostrar gratitud hacia alguien. Dar las gracias.
    • Perdonar. Hacer algo por alguien.
    • Leer un texto espiritual (la Biblia, el Corán, un tratado de filosofía, un libro de autoayuda, un poema)

Altucher garantiza que al cabo de 6 meses de realizar conscientemente esta práctica la vida de uno cambia. Te lo puedes creer o no. A mí me parece una buena guía para conducirse uno mismo. Más aún en estos tiempos turbulentos.

 

 

Convertirse en millonario

Voy a imaginarme ahora una cosa sobre la que todos habréis fantaseado en un momento u otro. No, no es una noche loca con Pamela Anderson. Me refiero a qué haría si me tocara la Lotería. Creo que ahora el gordo de la Lotería de Navidad son 300.000 euros. Espera, este año serán 400.000 euros. Lo pone aquí.

Con eso no hay ni para retirarse, así que voy a ir a lo grande, sí señor, la casa por la ventana, y me voy a imagirnar que, por una suerte extraña, me toca el euromillón. Obviemos ahora que, aunque comprara el billete, la probabilidad de que me tocara sería más baja que la posibilidad que me partiera un rayo. Las cifras son las siguientes:

  • Probabilidad de que me parta un rayo caminando por la calle: 1 entre 3.000.000
  • Probabilidad de que me toque la Primitiva: 1 entre 14.000.000
  • Probabilidad de que me toque el Euromillón: 1 de 76.275.360

Es más fácil que te caiga uno en la cabeza que ganar el Euromillón

Si me tocaran 10 millones de euros en la Lotería haría lo siguiente con el dinero (listado sin un orden particular de preferencia):

1.- Saldar deudas.

2.- Viajar.

3.- Comprar una gran casa con piscina.

4.- Cambiar de coche.

5.- Comprar una moto nueva.

6.- Hacer regalos.

7.- Comprar un Mac.

8.- Comprar una barquita.

9.- Invertir.

10.- Ahorrar.

11.- Montar una empresa (sin agobios).

¿Qué? No soy ningún sibarita, eh? Fijaos que, quitando algunos “caprichos” que el dinero permite adquirir (hay cuatro puntos que empiezan por la palabra “comprar”), el dinero es, ante todo, la posibilidad de hacer lo que queramos con nuestro tiempo. En definitiva ser rico es comprar tiempo. Ser capaz de ocupar tus horas en aquello que deseas. Ya no hay la necesidad de vender nuestro tiempo a equis euros la hora.

Podemos pasar directamente a la casilla del vivir, sin pasar por la casilla del trabajar.

En esa nueva vida, la vida de un millonario, hay tiempo cada dia para:

1.- Mantenerse en forma. El cuerpo nos tiene que durar unos cuantos años más, y tenemos que sentirnos bien, y ser capaces de hacer cosas: subir una montaña, nadar en el mar, jugar a padel. Con 30 minutos diarios de ejercicio moderado basta.

2.- Leer y ser creativos. Yo tengo un listado de libros por leer en el que siempre voy retrasado, si fuera rico seguro que me pondría al día. A lo mejor pintaría libros, o probaría a componer una canción y colgarla en youtube, como hacen los adolescentes.

3.- Disfrutar de pequeños placeres, como caminar en invierno por la playa desierta a las 12 de la mañana, o salir de excursión en un día laborable, o ir a esquiar cuando queramos, o a bucear , o salir en bici, o ir a hacer rafting con amigos.

4.- Aprender cosas nuevas. Apuntarse a un curso de cocina para novatos, clases de japonés, clases de guitarra, aprender a programar, ikebana, apuntarte al club de fotografía de tu ciudad, ese curso de paleontologia que siempre quisiste hacer, o lo que quieras.

5.- Pasar buenos ratos con amigos, o en familia. O a lo mejor conociendo gente nueva, si nos apetece. O llamando a amigos con los que hace años que no hablamos.

6.- Ayudar a los demás. Apuntarse a una ONG. Ser voluntario. Aportar valor a la sociedad ayudando en aquello en lo que uno sea bueno. Imagínate que tuvieras todo el día para ayudar a amigos que tienen problemas, ¿no lo harías?. Los ricos también necesitan sentirse útiles.

Sinceramente, no se me ocurren muchas más cosas que me gustaría hacer con mi tiempo si tuviera todo el dinero del mundo. ¿Se os ocurre algo? Dejádmelo en los comentarios. A lo mejor resulta que no hace falta que me toque la lotería para llevar una vida de millonario.

Un millonario

 

10 asignaturas que debería incorporar nuestro sistema educativo

Últimamente me sorprendo a mí mismo pensando en cuáles serían las asignaturas que yo haría obligatorias en el colegio al que asisten mis hijas. Estas materias irían a llenar el hueco que me parece que el sistema educativo deja en el mundo actual en el que vivimos, donde ya no es tan importante saber cosas como desarrollar habilidades.

El siguiente listado no está escrito en orden de importancia ni de particular preferencia:

1)      Cálculo rápido. Dominar sin ambages la capacidad de realizar mentalmente operaciones aritméticas sencillas y medias. Ello incluiría multiplicar números de hasta dos cifras, elevar al cuadrado y al cubo, hacer reglas de tres, divisiones, porcentajes, y obviamente sumas y restas de hasta números de 4 cifras. No sé si en esta asignatura o en otra con su propia entidad incluiría conceptos básicos de estadística y probabilidad, conceptos con los que nos encontramos en el día a día, al leer informes o la prensa, y que muchas veces ponen de manifiesto que quien escribe es un analfabeto numérico. Para más información sobre esto recomiendo el libro “El hombre anumérico”, de John Allen Paulos, en el que aparecen múltiples ejemplos del nivel de estulticia sobre los números que hemos alcanzado.

2)      Oratoria y técnicas de comunicación. Vital capacidad que hoy debe de tener cualquier persona que aspire a tener el control de su vida laboral. Esta asignatura trataría de dar al alumno las herramientas para poder, al final del curso, realizar una exposición oral pública ante un auditorio numeroso, ayudándose de algún medio audiovisual. Incluiría: hacer un guión de lo que se quiere hablar, conocer de la importancia de ilustrar los conceptos con ejemplos, cómo atraer la atención del que escucha, cómo cerrar con una conclusión, o con una llamada a la acción, etc…

3)      Técnicas de estudio y concentración. O sease, cómo aprovechar al máximo el tiempo que uno dedica al estudio. Mi impresión es que nunca fue tan bajo el ratio de conocimientos aprendidos en el colegio partido por el número de horas que los niños pasan en esa santa institución. Y luego resulta que, después de pasar 8 horas diarias en el colegio, vienen a casa cargados de deberes, como si después de tantas horas no les hubiera dado tiempo de acabar de asentar conceptos. Mi teoría es que mejor les valdría dedicar 2 o 3 horitas al día con un grado de concentración máxima a cualquier actividad intelectual, y el resto del día dedicarlo a jugar o a desarrollar aficiones y hobbies. Para ello propongo con esta materia conocer unas cuantas técnicas de estudio y concentración.

4)      Productividad personal y autoaprendizaje. El colegio tradicionalmente ha impartido conocimientos, datos, información. Antes, quizás, eso era lo adecuado porque el saber estaba en los libros y en los maestros que los habían leído y trabajado. Ahora el conocimiento no sólo está en los libros, sino que se halla por doquier (periódicos, revistas, radio, televisión, smartphones, ordenadores…), pero especialmente en la punta de nuestros dedos, en Internet. Sí, ya sé que el que algo aparezca en internet no significa que sea correcto o verdadero, de igual manera que si algo no aparece en internet no significa que no exista, pero lo que sí ha pasado es que los conocimientos “per se” se pueden adquirir al ritmo que uno desee y de las más diversas fuentes. Lo que hace falta es que alguien nos eduque en cómo utilizar los medios a nuestro alcance para producir los resultados más eficientes en la búsqueda de la información. Alguien debe enseñar a nuestros hijos a estudiar sólos, a escoger un camino de sabiduría y seguirlo por sí mismos, con chequeos de rigor, aprendiendo a separar lo principal de lo accesorio, haciendo p.ejemplo esquemas y repitiendo los procesos hasta dominarlos. En última instancia sería darle al estudiante una caña de pescar y la habilidad de pescar, no darle los peces (las materias). Él ya escogerá qué peces quiere pescar.

5)      Autoconocimiento. Algo en lo que a ninguno nos han enseñado nada. Y sin embargo, no hay nada tan importante a la hora de plantearse a qué quiere uno dedicarse cómo conocerse uno mismo, saber responder (es decir, haberse planteado antes en toda su crudeza reflexiva) las preguntas:

  1. ¿ Cómo soy ?
  2. ¿ Qué me gusta? Qué me interesa? Qué me motiva?
  3. ¿ Con qué tipo de personas soy compatible?
  4. ¿ Cuándo soy más productivo?
  5. ¿ Qué prioridades doy a los asuntos de mi vida?
  6. ¿ Qué objetivos tengo para cuando tenga 30/40/50 años ?
  7. ¿ Cómo es la relación con mis padres, hermanos, compañeros, desconocidos, vecinos, maestros…?
  8. ¿ Qué me infunde miedo?
  9. ¿ Cómo debo combatir esos miedos?
  10. ¿ Con qué cosas disfruto?
  11. ¿ Cómo debo lidiar con la gente negativa que me desanima?
  12. ¿ Cómo logro rodearme de gente positiva que me estimule y me motive?

6)      Técnicas de lectura rápida y escritura estructurada. Puesto que yo ya no creo en un sistema educativo y escolar que fue pensado bajo las coordenadas de una sociedad industrial que ya no es tal, considero que las asignaturas clásicas (naturales, sociales, química, física, latín, griego, etc…) no dejan de ser una elección que alguien hizo en su día, y que no tienen por qué ser las más útiles para el estudiante del siglo XXI. De hecho, las asignaturas en el nuevo paradigma de la educación las debe escoger el alumno, basándose en su autoconocimiento, en qué es aquello que le apasiona. Para profundizar en un temario tan “personalizado” es vital dominar lo que desde siempre ha sido la puerta al conocimiento: la lectura y la escritura. Mi opinión es que el actual sistema educativo ha renunciado totalmente a enseñar la habilidad de la escritura. ¿Cuántas redacciones o relatos escribe un joven de 13 años en 1 año por mandato de sus profesores?

7)      Vocabulario y  precisión semántica. Tener un vocabulario rico y utilizar las palabras exactas para transmitir ideas, conceptos, y hasta sentimientos es algo que desgraciadamente no tiene tanta gente. Los que lo tienen son mejores comunicadores, mejores pensadores, y mejores creadores.

8)      Salud  y cuidado personal. A pesar de estar en los puestos de abajo en mi lista, esta asignatura sería probablemente la más importante y previa a todo lo demás. Incluiría conocimientos sobre los tipos de dieta que uno puede seguir y qué ventajas tiene ingerir ciertos alimentos, así como los peligros de otros tipos de alimentos. También trataría de la importancia del ejercicio físico moderado, y lo crucial que es realizarlo cada día sin excepción. También se podría hablar de técnicas de meditación y relajación, o alimentos que inducen a la tranquilidad o a la estimulación. Seguramente sería interesante que los chavales aprendieran a cocinar, bien en esta asignatura o en otra específica que llamaríamos Cocina. A nadie se le escapa que la capacidad de cocinar y tener recursos culinarios puede ser extremadamente útil a lo largo de la vida. En la vertiente del cuidado personal o higiene se podrían tratar temas relacionados con cómo asearse, cómo vestirse, cómo comprar, cómo planchar, cómo coserse un botón, etc…

9)      Técnicas de memorización. ¿Por qué la memorización tiene tan mala prensa? Memorizar cosas puede ser muy útil cuando queremos construir una estructura compleja de pensamiento enlazando conceptos e interrelacionando temas. Si no podemos memorizar una mínima lista de palabras, conceptos, ideas…¿cómo podremos desarrollar un pensamiento independiente y crítico sin tener que consultar continuamente lo que otro previamente ha pensado?

10)  Técnicas para desarrollar la creatividad. Nuestra sociedad occidental, ya lo he dicho antes, está abandonando el modelo industrial. La industria se está yendo, si no se ha marchado ya en su totalidad, a países donde la mano de obra es más barata y donde los costes de instalar fábricas son menores. Las economías occidentales deben aceptar este hecho y asumir que nos quedamos con la economía del talento. Una economía que ya no dependerá de las horas que permanezcamos en el puesto de trabajo, sino en la capacidad de inventar, innovar, crear, adivinar qué mercados existen y qué productos o servicios serán valorados por la gente. Para sobrevivir en este entorno será crucial tener desarrollado un buen músculo de la creatividad. Una materia que nunca se ha enseñado.

¿Se os ocurren otras asignaturas para añadir al currículo de nuestros hijos? Si tienes cualquier idea déjala en los comentarios.

Pero no nos engañemos, el sistema educativo reglado nunca adoptará este tipo de estudios, por tanto, lo tendremos que hacer las familias, en la medida en que podamos, buscando alternativas de formación auto-dirigida. Creo que nuestros hijos nos lo agradecerán.