Tag Archives: dieta

Acabar el maratón cuando no has hecho ejercicio en tu vida

Era marzo del año 2002 cuando corrí la Maratón de Barcelona. Mi tiempo: 4 horas 18 minutos. Veo que mi nombre todavía está en el listado de la clasificación sumergido en internet. El circuito era diferente al de ahora. El recorrido de la carrera empezaba en Mataró (a los corredores nos llevaron en tren desde Sants) y discurría en una gran parte por la Nacional-II hasta llegar a Barcelona, donde había una circuito por dentro de la ciudad. La parte de carretera se hacía pesada. Recto durante muchos kilómetros, casi sin público.

En ese momento, acabar la maratón para mí fue todo un reto. Sufrí bastante a partir del kilómetro 30, pero la satisfacción de acabar fue un gran logro.

A mucha gente le gusta correr pensando en que algún día pueda participar y acabar un maratón. El mito de la gesta del soldado griego Filípides es un gran motivador. Y otros muchos piensan que correr un maratón requiere de una preparación extraordinaria, sólo al alcance de los muy aptos físicamente.

Corriendo por Barcelona

Corriendo por Barcelona

La verdad es que está al alcance de cualquiera. Mirando hacia atrás, mi preparación para aquel evento fue mínima. Durante los meses anteriores a la prueba, en que salí a correr con regularidad, nunca llegué a hacerlo cada día. Como máximo corría en días alternos. Y lo máximo que llegué a correr de una sola tirada fueron 2 horas, cuando el día de la carrera estuve más de 4 horas de principio a fin.

En la actualidad lo de correr se ha puesto muy de moda. La gente corre para estar en forma, porque es barato, porque se puede hacer en cualquier sitio, porque ayuda a pensar, porque no requiere ponerte de acuerdo con nadie, porque no compites contra nadie más que contra tí mismo, porque libera el estrés de la jornada laboral y porque en las carreras todo es buen rollo.

Wilfredo Pareto no fue ningún corredor italiano de maratones, sino un sociólogo y economista que introdujo el concepto del Principio de Pareto, según el cual el 20% de las causas explican el 80% de los resultados. Tan universal es el Principio de Pareto, que mientras me hacía la cama el otro día, me dí cuenta de que el 20% de mis movimientos conseguían que la cama estuviera hecha en un 80%. Para lograr que la cama estuviera en perfecto estado de revista me tuve que pasar 4 veces más tiempo del que había pasado hasta entonces, logrando que cada pliegue quedara perfecto y lisito. ¡Cuánto te debemos, estimado Pareto!

Otro ejemplo del principio de Pareto

Otro ejemplo del principio de Pareto

Hoy en día  hay infinidad de libros que explican cómo prepararte para correr, programas de entrenamiento, dietas y webs con recomendaciones varias. Yo, sin ser ningún experto y aplicando el Principio de Pareto  me voy a atrever a compartir contigo mis recetas para que con un 20% del esfuerzo llegues a estar preparado en un 80% para acabar el maratón aunque no hayas hecho ejercicio en la vida. Estas recomendaciones están basadas en mi propia experiencia personal, y a pesar de que a mí me funcionaron pueden ser un perfecto fracaso en cualquier otro individuo. Avisados quedáis. Pero por si a alguien le sirven de algo, aquí os las dejo:

  1. Empieza la preparación 4 meses antes del día de la carrera.
  2. Siempre antes de empezar cualquier sesión de entrenamiento dedica 5 minutos a estirar los músculos de las piernas. Estira sólo estos tres grupos de músculos: gemelos, cuádriceps e isquiotibiales. Lo mismo al acabar. Para cada ejercicio de estiramiento cuenta mentalmente a 12.

    Estirando los isquiotibiales

    Estirando los isquiotibiales

  3. El primer día sal a correr 10 minutos de reloj, al ritmo que tu cuerpo aguante (lento, muy lento). Si tu cuerpo aguanta más de 10 minutos sigue, pero caminando, y no dediques más de 30 minutos ese primer día.
  4. Descansa siempre 1 día entre cada sesión de entrenamiento.
  5. En días sucesivos añade 5 minutos de carrera a lo que hiciste el día anterior.
  6. Estas sesiones las irás alargando a razón de 5 minutos cada sesión. Si sientes que se te hace demasiado pesado, mantén la duración del entreno los días que sea necesario hasta sentir que puedes añadir 5 minutos más.
  7. Cuando estas sesiones hayan alcanzado una duración de 50 minutos no añadas más tiempo a cada sesión. Recuerda que lo importante es el tiempo, no el ritmo. Si te cuesta llegar a los 50 minutos, es que vas demasiado deprisa.
  8. Ocasionalmente, si te sientes cansado, haz un entrenamiento de sólo 30 minutos, y a la siguiente sesión vuelves a la duración en la que estabas.
  9. Cuando lleves 2 meses de entrenamientos deberás empezar a hacer tiradas largas durante el fin de semana. Aprovecha el sábado o el domingo para hacer entrenamientos de 1 hora y cuarto primero, luego de 1 hora y media, 1 hora y 3/4, y finalmente en el último mes haz un par de tiradas en fin de semana de 2 horas.
  10. La última semana, si el maratón es el domingo, descansa a partir del jueves.
  11. Si puedes, deja de tomar leche y carne durante el último mes de preparación antes de la carrera, y toma mucho arroz integral, verdura y legumbres.

Si sigues aproximadamente estos consejos pasarás de no haber hecho deporte nunca, a finalizar un maratón en 4 meses. Mentalízate, no obstante, que el día de la carrera vas a sufrir bastante, en especial a partir de la mitad del recorrido. Por ello es muy importante que ese día empieces muy conservador, muy lento. Disfruta del ambiente y del paseo. Ten en cuenta que a partir del kilómetro 30 no te llevarán tus piernas, te llevará tu cabeza.

La satisfacción de cruzar la línea de meta compensará todo el esfuerzo. Te lo aseguro.

 

¿Por qué enfermamos? Magnífico vídeo

Recientemente el programa especial de la Marató de TV3, que la televisión catalana organiza anualmente para recaudar fondos, batió su récord de recaudación con más de 10 millones de euros acumulados en donativos, que serán dedicados a financiar la investigación del cáncer. Es la tercera vez que este programa especial se dedica al cáncer (1994, 2004 y 2012), y cada vez se han batido récords de recaudación respecto a todos los años anteriores.

La gente está especialmente sensibilizada. A ello contribuye que periódicamente salten a los medios las enfermedades que padecen algunas personalidades mediáticas (siendo el caso más reciente el de Tito Vilanova, pero habiendo otros como Concha García Campoy, Eric Abidal, Terelu Campos, Rocío Jurado, Lance Armstrong, Patrick Swayze, Rocío Dúrcal, Esperanza Aguirre, Kylie Minogue, Sheryl Crow, etc). Además constato que mucha gente conoce a gente que ha padecido o está padeciendo alguna enfermedad de las que antes eran “incurables”.

¿Puede ser posible que hoy en día, en la sociedad de la opulencia en que vivimos, con el pretendido sistema sanitario del bienestar del que gozamos, y con los avances tecnológicos de que disfrutamos, estemos más enfermos que ayer?

Últimamente me ha interesado este tema, que se podría resumir en la frase: ¿Por qué enfermamos? Considero esencial la pregunta para quien como yo, esté interesado en permanecer sano. ¿qué me mantendrá sano? Bueno, pues lo sabré en la medida en que comprenda por qué perdemos la salud.

Mis pesquisas de pacotilla, para alguien sin formación científica además, se resumen en los siguientes puntos:

1.- Cuando comemos ingerimos alimentos y al metabolizarlos (al digerirlos) a través del estómago y de los intestinos, nuestro cuerpo obtiene de ellos los nutrientes que, a través de la sangre, transporta para alimentar a las células de todo el organismo.

2.- En este proceso de nutrición y en el metabolismo propio de la célula (que no dejan de ser más que un conjunto de reacciones bioquímicas) se generan residuos que el cuerpo debe eliminar.

3.- Los residuos se eliminan a través de los “filtros” que tiene nuestro cuerpo (los pulmones, el hígado y los riñones), igual que el filtro del aire de un coche no deja pasar las impurezas.

4.- Las células, que constituyen nuestro cuerpo, se encuentran “flotando” en un líquido constituido en su mayoría por agua (líquido intersticial o extracelular). Ese entorno en el que vive la célula tiene que estar sano, con un pH neutro, ligeramente alcalino. O sea con un pH ligeramente superior a 7. Yo no tenía ni pajolera de qué era el pH. Sigo sin tener ni idea, pero he aprendido que una cosa importante que hay que saber es que el pH puede ser ácido o alcalino. Esa característica podemos modificarla ingiriendo alimentos que varían la acidez o alcalinidad de la sangre. Si quieres saber qué es el pH y su importancia mira la explicación del Premio Nobel de Medicina del año 1937 .

5.- Debido a una serie de factores (alimentación desequilibrada, excesos en ciertas sustancias, sedentarismo, tabaquismo, contaminación, radiaciones, etc) el “ecosistema” en el que se halla la célula se puede volver ácido, los “filtros” no trabajan adecuadamente y el sistema se satura de residuos. Los nutrientes no le llegan a la célula adecuadamente y ésta puede morir o mutar. Aparece entonces la enfermedad.

6.- Para permanecer sano habrá que 1) mantener el “ecosistema” de la célula a unos niveles de alcalinidad que garanticen que le llegarán todos los nutrientes de manera adecuada, 2) mantener los “filtros” (pulmones, hígado y riñones) limpios y capaces de cumplir su función puntualmente para no dejar que se acidifique el sistema. Probablemente el factor más importante que afecta a ambas funciones es la dieta, el tipo de gasolina que le echamos al organismo. Oh, cuarentones, vigilad lo que coméis. Ahí está el secreto.

Todo esto lo he aprendido gracias a mi amigo Jordi, que me ha pasado el “vídeo definitivo” que explica por qué enfermamos. Una charla impresionante del Dr. Alberto Martí Bosch, un médico oncólogo pediátrico que harto de ver que la quimioterapia y otros tratamientos médicos no funcionaban adecuadamente se replanteó su práctica y se puso a indagar en las terapias naturales que permitían mejorar enormemente no sólo los cánceres sino cualquier enfermedad que padecemos actualmente.

La conferencia es el todo en curación y la clave para evitar enfermar. Es el omega de la sanación. Todos deberíamos aprender cómo con maneras sencillas podemos mantenernos sanos. Primero y, principalmente, como base fundamental para evitar el 70-80 % de enfermedades, cuidar nuestra alimentación, y aplicar terapias naturales sencillas. No es complicado. Lo asevera alguien que viene de la medicina convencional, y que como muchos, están buscando y hallando respuestas en las medicinas naturales.

Yo he visto el vídeo un par de veces, y lo comparto con vosotros. La charla es muy clara, amena y divulgativa, salpicada ocasionalmente de algún término un poco más técnico, pero totalmente entendible por un lego en la materia. Si estáis mínimamente interesados en llevar una vida sana (y en equilibrio), reservad en algún momento 59 minutos de vuestra atención, prepararos una infusión de té y disfrutad de la conferencia.

Gracias, Jordi.

Dos cosas que he aprendido sobre alimentación

La gente del campo es sabia. Recientemente he asistido a la charla de un hombre sabio. Un payés que hablaba sobre alimentación. Me ha hecho reflexionar sobre algunas cosas. Al final de cualquier charla aspiro a haber aprendido por lo menos una cosa nueva, que se quede conmigo para siempre. No es fácil. En esta ocasión aprendí no una, sino dos cosas, que por su crucial importancia (por lo menos a mí me lo parece) comparto con los que paséis por aquí:

1) Antiguamente cuando un agricultor plantaba una semilla, al final del proceso de crecimiento y cosecha, el agricultor aprovechaba las mismas semillas del cereal o el fruto que acababa de cosechar, y con esas semillas volvía a empezar el ciclo de siembra. O si por ejemplo, no plantaba ese fruto o cereal inmediatamente, podía conservar esas semillas para uso futuro. Las semillas nuevamente plantadas volvían a dar el mismo rendimiento, la misma cosecha, en un ciclo que el Hombre repetía constantemente para alimentarse.

Ahora no. El sistema ha cambiado. El 95% de las veces, en el mundo de la agricultura industrial que ahora practica el Hombre, las semillas han sido tratadas en laboratorios, alterando sus propiedades genéticamente. Es verdad que esos tratamientos han conseguido que una vez plantada esa semilla produzca un rendimiento mucho mayor para el agricultor. La cantidad de producto conseguido en la cosecha es mayor. Las mermas son menores. Las plantaciones son más resistentes a los pesticidas y a los herbicidas que les echan para evitar las plagas, o consiguen tamaños más grandes u homogéneos, o mejor aspecto de la cosecha. Pero, ¿a qué coste? Si un agricultor guarda semillas obtenidas de estos frutos o cereales que han sido tratados y las planta, resulta que la producción en el siguiente ciclo se disminuye drásticamente, del orden del 50% y en el tercer ciclo esas semillas prácticamente no producen nada.

Es brutal. Los agricultores intensivos de hoy en día dependen de la Industria para que les provea de las semillas que usan en sus campos. Están obligados a comprarlas cada año, sin posibilidad de ser autosuficientes. Están cautivos de las multinacionales de la Industria Agroalimentaria. Así es como se han generalizado los productos transgénicos, procedentes de semillas alteradas genéticamente. Leo en wikipedia que la primera planta transgénica se obtuvo en 1983. Ese año yo tenía 12 años.

Un tomate cuadrado se podría apilar mejor en las fruterías

 

Wikipedia dixit: “En 1994 se aprueba la comercialización del primer alimento modificado genéticamente, los tomates Flavr Savr, creados por Calgene, una empresa de biotecnología. A estos se les introdujo un gen antisentido con respecto al gen normal de la poligalacturonasa, enzima que induce a la maduración del tomate, de manera que éste aguantaría más tiempo maduro y tendría una mayor resistencia. Pero pocos años después, en 1996, este producto tuvo que ser retirado del mercado de productos frescos al presentar consecuencias imprevistas como una piel blanda, un sabor extraño y cambios en su composición.”

No quiero investigar mucho sobre el tema, porque realmente da miedo. Pero parece ser que ahora ya estamos en la era de desarrollar animales transgénicos. El primero en ser aprobado para el consumo humano en Estados Unidos ha sido el salmón AquaBounty (2010), que es capaz de crecer en la mitad de tiempo y durante el invierno gracias al gen de la hormona de crecimiento de otra especie de salmón y al gen “anticongelante” de otra especie de pez. ¿Lo estarán haciendo ya con pollos, cerdos, pavos? En cualquier caso los atiborran de antibióticos y fármacos. Objetivo: el mismo. Mayores rendimientos, menos tiempo de producción, menos bajas, y los ganaderos obligados a comprar los medicamentos y piensos para el engorde a la Industria.

Hace un tiempo yo mismo hubiera dicho…¿y qué? ¿no es todo esto una mejora? ¿no podemos producir más alimentos y con una calidad mejor? ¿no permite eso alimentar a más gente? ¿no es acaso un progreso aplicar los avances en biotecnología, producto de la inteligencia humana, a la agricultura o a la ganadería para mejorar la vida de todos?

Pero ya tengo cuarenta, y mi humilde experiencia simplemente me hace tener una ligerísima intuición (ni siquiera es una certeza), de que no podemos andar jugando con las leyes naturales. Eso se paga.

Un pimiento del Barça…se vendería como las rosquillas

2) La segunda cosa que aprendí en la charla es la razón por la cual la mayoría de los alimentos que se ofrecen en los supermercados son refinados. El azúcar blanco, las harinas, el arroz blanco, el pan blanco, pueblan las estanterías del Mercadona. Pero son versiones cada vez más lejanas del producto original que nos ofrece la Naturaleza.

¿Cuál es la diferencia entre estas versiones procesadas y los alimentos naturales o también llamados integrales? Pues que los alimentos naturales integrales vienen acompañados por toda una serie de minerales, oligoelementos, vitaminas, fibras y otras sustancias que ayudan al cuerpo a metabolizarlos. El azúcar, el arroz y las harinas blancas refinadas son antinaturales porque han perdido parte o la totalidad de esos coadyuvantes y nutrientes. Luego la Industria añade químicamente parte de esos elementos perdidos haciéndonos creer que es lo mismo. O añaden “Omega-3”, “isoflavonas”, “inmunocaseitas” todo de laboratorio de la Srta Pepis.

Pero…si refinar un producto es procesarlo más, y por tanto añadirle trabajo y en consecuencia aumentar su coste…¿por qué se han impuesto estos productos en el mercado? La respuesta es -como casi siempre- trivial: resulta que los alimentos procesados, tienen una mayor capacidad de almacenaje, duran más tiempo en las estanterías de los productores, y por ende, a la postre son más rentables.

De lo que no nos damos cuenta es de que, en los círculos comerciales ordinarios ya prácticamente todo es refinado. Todo carece de los minerales y vitaminas que ayudan en la absorción correcta de los alimentos. Falta fibra, con lo que la flora intestinal se ve perjudicada y no se hacen bien las digestiones. Se ingieren cantidades brutales de aditivos, conservantes, colorantes, potenciadores de sabor, estabilizantes, y química varia. Eso tres veces al día. Día tras día. Semana tras semana. Año a año. Si nos paramos a pensarlo todo lo que nos echamos a la boca va a acabar, de una forma u otra, en nuestra corriente sanguínea,  que es el alimento de las células de nuestro organismo. ¿no tendrá que ver todo esto siquiera un poquito con el número creciente de enfermedades incurables de la sociedad moderna?

Todo lo que comemos acaba aquí

 

 

Mcdonalizar la vida

El otro día me llevé a Paula (6 años) al McDonalds local. Los dos solos. Sin un motivo especial, simplemente por salir de la rutina. La fui a buscar al cole y fuimos a comer juntos bajo la lluvia. Era un día entre semana y en el McDonalds no había el ajetreo que siempre hay si vas en fin de semana. Lo cual me dio la oportunidad de observar -mientras esperábamos que nos sirvieran- con detalle la manera de trabajar y organizarse que tienen en esa franquicia.

Estos días estoy leyendo “Work the Systems. The simple mechanics of making more and working less“, de Sam Carpenter. Podéis bajaros una copia gratuita en pdf aquí (en inglés). La premisa básica del libro es que cualquier aspecto de la vida de una empresa es un “sistema”. Un conjunto de sucesos que ocurren en orden cronológico y que se pueden documentar. Gracias a esa documentación las empresas bien gestionadas crean y mantienen unos procedimientos por escrito que guían, paso a paso, a los empleados y gerentes en sus trabajos diarios, garantizando que el resultado de cara a los clientes y de cara a los resultados es, por un lado, el más eficiente, y por otro, siempre el mismo, con un alto grado de satisfacción para todas las partes.

El McDonalds, visto con el ojo de alguien que está leyendo sobre procedimientos, es una máquina super-engrasada. Cada cosa está en su sitio, cuidadosamente estudiado, y respondiendo a una razón. Las bolsas de papel ordenadas, pequeñas, medianas y grandes, encima de los tubos dispensadores de las hamburguesas. Debajo están las cajitas de salsa barbacoa, los sobres de ketchup, los sobrecitos de azúcar y sacarina, y los palitos para remover el café. Todo perfectamente etiquetado.

Los empleados invariablemente se comportan igual, y repiten calcados sus movimientos de acuerdo a la manera en que se les ha instruido. Incluso tienen un lenguaje común que hablan en todos los McDonalds del mundo, salpicados de “por favores” y de “gracias”. Yo no vi hacerlo, pero he leído que en el manual del empleado de McDonalds es muy importante sonreirle al cliente.

Si uno pide un Sundae en McDonalds, siempre sin excepción recibirá el mismo helado. La misma cantidad de “soft ice-cream” regado con la misma cantidad exacta de sirope. La cantidad que responde a que el empleado del burguer ha apretado una sola vez el dispensador de sirope de manera profunda y continuada, tal como reza el manual.

Si uno pide un Big Mac, lo pida en Tarragona o en Moscú, siempre acabará con una hamburguesa que tiene exactamente la misma cantidad de salsa, la lechuga trozeada de la misma forma, la misma loncha de queso, y 2 pepinillos (no uno ni tres) prácticamente del mismo diámetro.

La manera en que el empleado en la caja de McDonalds te pregunta qué deseas, o el momento en que te da el cambio están perfectamente estudiados y responden a la mejor manera en que lo pueden hacer para satisfacer al cliente y maximizar las ganancias para la franquicia. Todo está establecido. Todo está pensado. El empleado no piensa, sólo ejecuta. No tiene que tomar decisiones, tiene que ceñirse al manual. Alguien ya estudió las opciones y decidió cuáles son óptimas.

Aquí van varias curiosidades sobre McDonalds y su sistema:

  •  Antes de empezar a manipular los alimentos, los empleados de MD deben lavarse las manos durante 20 segundos.
  • Además, en algunos restaurantes hay un reloj programado que emite un sonido cada hora, señal que hace que todos los empleados, de uno en uno y de manera ordenada, acudan a lavarse las manos.
  • Si una hamburguesa ha estado más de 10 minutos hecha y no se ha servido, se retira de la cola para la venta. Las patatas se conservan durante 7 minutos.
  • Cuando hacen patatas fritas, cuyo tiempo en la freidora está pautado, deben de “darles un meneo” ( shake the fries) cada 30 segundos, y al finalizar dejarlas escurrir durante 7 segundos.
  • La salsa del Big Mac se pone encima de la hamburguesa con una “pistola” dispensadora, que proporciona 5 pequeños montoncitos de salsa distribuidos en circulo dentro del área de la hamburguesa, para no dejar a la discreción del empleado la cantidad de salsa (ver el vídeo arriba).

El que me fijara en McDonalds no tiene nada que ver con la manía que a esta empresa le tienen muchas personas. Simplemente constaté que en esa empresa los procedimientos son el corazón del negocio. Pero pasa en muchos otros sitios. En todas las grandes empresas.

Si uno entra a trabajar en Port Aventura, de las primeras cosas que recibe es un Manual del Empleado. Si uno trabaja para una gran auditoría de cuentas, existen manuales muy específicos acerca de qué comprobaciones debes hacer a la hora de revisar las cuentas de una sociedad. Si uno trabaja para IKEA, apuesto a que también recibe instrucciones precisas, que están por escrito, en algún Manual de Procedimientos, acerca de cuál es la manera IKEA de hacer las cosas.

Reconozco que a veces la mejor manera de hacer las cosas para la empresa puede no ser la mejor opción para el consumidor, pero como cliente siempre puedes escoger no ir al McDonalds si no quieres esperar en una cola a que te sirvan, o no ir al Ikea, si no quieres darte un paseo entero por una nave llena de trastos cuando a tí solo te interesa comprar una estantería Expedit.

En el libro de Carpenter se afirma que 4 de cada 5 empresas pequeñas y medianas fracasan por no poner por escrito unos procedimientos claros y por no dedicar el tiempo necesario a ejecutarlos, mantenerlos, transmitirlos a los empleados, y mejorarlos continuamente. Si las empresas con éxito definen sus procedimientos, ¿podríamos extrapolar que las personas con éxito también documentan (aunque sea inconscientemente) y siguen sistemáticamente unos procedimientos?

¿Cómo escribiría Ray Kroc, el creador de las franquicias McDonalds, el Manual de nuestra vida personal? Primero dividiría nuestra existencia en “sistemas”, en acciones independientes que forman un todo (p.ejemplo: sacar a pasear al perro sería un “sistema”, hacer la compra semanal sería otro “sistema”, organizar las vacaciones, gestionar el fondo de armario, mantener el contacto con amistades, mantener el botiquín de medicamentos, etc..).

Los métodos de McDonalds han dado para muchos libros

Cada uno de estos procesos requeriría de un estudio pormenorizado sobre la mejor manera de realizarlo, en aras a obtener la máxima eficiencia, que significa destinar los mínimos recursos y obtener el mejor de los resultados. Una vez determinada la mejor manera de hacerlo, siempre lo ejecutaríamos de la misma manera, “de acuerdo con el manual”.

Me voy a atrever con un procedimiento: hacer la compra semanal. Si os atrevéis con otros similares me los podéis dejar en los comentarios.

Procedimiento: Aprovisionamiento semanal de comida para casa.

Pasos:

  1. Preparar una planificación de comidas y cenas para la semana entrante.
  2. Para cada día establecer los productos que nos harán falta.
  3. Con esa lista revisar la despensa, para detectar qué productos no hará falta comprar, por disponer ya de ellos, y cuáles se necesitan.
  4. Revisar productos de consumo intenso que se puedan necesitar: agua, leche, aceite, legumbres, patatas, azúcar, sal. Añadir a la lista de la compra los que convenga.
  5. Escribir la lista de los productos que se van a comprar en un papel. Alternativamente lo podemos llevar en una app del smartphone.
  6. Ordenar dicha lista de productos en el orden en que nos los vamos a encontrar en nuestro recorrido habitual por los pasillo del Mercad…ups…se me acaba de escapar el súper dónde hago la compra semanal.
  7. Acudir a la compra semanal habiendo comido adecuadamente, es decir, sin que tengamos el estómago vacío.
  8. A la hora de depositar los productos en nuestro carrito de la compra ceñirnos escrupulosamente a la lista previamente elaborada.
  9. Únicamente hacer una excepción al final del recorrido, una vez hayamos llenado el carro con todos los productos de la lista. En ese momento, si nos apetece, podemos comprar algún “capricho” no incluido en la lista. Sólo uno por cada viaje al Mercad…ups…otra vez se me ha escapado. Eso supondrá un pequeño incentivo para hacer bien el trabajo, llegar al final del proceso de manera satisfactoria y darnos un pequeño “premio” porque “lo valemos”. Es un mecanismo psicológico similar al de las dietas en las que se te permite tomarte un postre lleno de mantequilla de vez en cuando para que no te desmoralices.

¿Se me ha olvidado algo? Seguramente. Decídmelo en los comentarios.

Aunque pensándolo bien pronto la compra semanal no se hará yendo al súper, sino como el Corea del Sur, mientras nos desplazamos en el transporte público. Atención al siguiente video:
.