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Las reglas de la Nueva Economía

El precio de cualquier cosa se mide atendiendo a dos factores: el valor que añade a nuestras vidas (su utilidad), y su escasez o abundancia (su oferta). Así, existe un bien que es absolutamente necesario para vivir (utilidad máxima) pero que es tan abundante (oferta prácticamente ilimitada) que hace que su precio sea muy muy bajo: El agua. De la misma manera, por ejemplo, las piedras preciosas son bienes que añaden un valor relativamente bajo a nuestras vidas (ornamentación), pero que tienen una oferta reducidísima. Eso hace que su precio cotice por las nubes. Piénsese en otros bienes que están en un amplio abanico: el silicio, el coltán (esencial en las baterías de móviles), el petróleo, el hierro, la leche, las patatas, los Ferrari, etc…

Coltan, de lo que está hecha la batería de tu móvil

Coltán, de lo que está hecha la batería de tu móvil

En la Nueva Economía existe un bien cuyo valor se ha depreciado enormemente: los títulos. Y sin embargo, me asombra que su precio no deja de subir. Es la burbuja de la Educación. Antes fueron la burbuja del crédito y la burbuja inmobiliaria. El boom de los másters, de los grados, de los títulos, todavía sigue hoy. Mi predicción es que pronto explotará, igual que explotaron las anteriores. BUM.

Los títulos universitarios eran, antes de la era digital, un sello que garantizaba que alguien “era del club”. Los que tenían que contratar a gente “eran del club”. Y querían asegurarse de contratar a gente como ellos. “Del club”. Querían asegurarse que cumplían unos requisitos mínimos, y que habían sido cortados por el mismo patrón que ellos. A los universitarios se les hacían entrevistas al acabar la carrera. Entraban en la oficina de una gran empresa. Y seguían el camino marcado. Un camino jalonado de ascensos, promociones, cambios de departamento, ligeros mamoneos, un poco de adulación, algún pequeño fracaso, algún notable progreso, y muchas horas conspirando en la máquina del café. Ascendían. Cada vez cobrando un poco más. Y al final se les regalaba un Rolex, antes de retirarlos de la circulación y a-parca-rlos.

En estas grandes estructuras corporativas los empleados menos productivos podían sobrevivir si dominaban el eterno arte del politiqueo entre jefes, departamentos, proyectos y divisiones. Sólo hacía falta conocer el noble arte de colgarse alguna medalla de vez en cuando, y evitar ser relacionado con resultados flagrantemente insatisfactorios o equivocaciones irreversibles.

Todo eso ha cambiado. La Nueva Economía no necesita de títulos. En parte porque la oferta de gente que tiene títulos, másteres, grados, es tanta que ya esos trozos de papel no garantizan que quien lo tenga sea de ningún club. Si toda la población es del club, ser del club ya no tiene ninguna gracia. ¿Qué demuestra tener un MBA? Nada. Absolutely nothing. Bueno sí. Que tus padres han tenido la capacidad económica suficiente para pagarlo.

Titulo universitario

Da igual quién sea Ministro de Educación. Ya no se necesitarán de éstos.

La Nueva Economía es una sociedad en que la clase media ha sido sustituida por robots. El trabajo de los operarios, de los oficinistas, de los controladores, de los auditores, de los que están en las lineas de producción los hacen máquinas. Ayer leía que Google está experimentando (al parecer con bastante éxito) con vehículos sin conductor. Ya está. Todos los conductores de autobús, de taxis, de camiones y camionetas, todos al paro. No está tan lejos de producirse.

Y es normal. Cojamos un ejemplo aleatorio, un país cualquiera, el nuestro. Resulta que de 23 millones de personas que pueden y quieren trabajar (población activa), 5,5 millones no encuentran trabajo. Pero…la producción agregada del país (el PIB) no deja de crecer. ¿Qué significa eso? Seamos sinceros, no necesitamos a esos 5,5 millones de trabajadores. Ya tenemos de todo, y cada vez más. Y cada vez, si me apuras, más barato. Si una empresa tiene planes de expandir su producción, sus ventas…¿contratará a gente? Nop. Demasiado caro. Demasiado problemático. La gente es difícil de gestionar. Se quejan. Tienen aspiraciones. Tienen emociones. Hoy llegan y se han peleado con la mujer, o con el marido. Mañana están desmotivados. Pasado están leyendo su perfil de Facebook en la oficina. No es buen negocio. Si una empresa quiere expandirse, lo primero que hará es automatizarse. Lógico. Más barato. Más sostenible. Algunos dicen que es porque la regulación hace que los empleados les salgan muy caros a las empresas, que el diferencial entre lo que paga la empresa y lo que recibe el trabajador (cotizaciones a la Seguridad Social e Impuestos Directos) es demasiado elevado, que habría que reducir las cotizaciones sociales, o bien bonificar a las empresas que contraten a nuevos empleados. Yo digo que no.  Primero, que los políticos no van a dejar que eso suceda. Con el panorama que tenemos ¿quién se va a arriesgar a que le acusen de desmantelar “el Estado del bienestar”? Pero es que además, aunque bajaran las cotizaciones sociales y los impuestos, nunca, y lo subrayo, nunca absorberemos a 5,5 millones de parados. No si pensamos en términos del S.XX.

En el S.XXI ya rigen las reglas de la Nueva Economía. Si queremos que toda la gente se autorealice en un trabajo, tendremos que aceptar este nuevo paradigma. Las nuevas reglas son las siguientes, someramente expuestas:

  • Los empleados ya no son valorados por sus títulos. Un título ya no es un factor diferenciador de ningún empleado.
  • El trabajo duro y repetitivo lo hacen las máquinas.
  • Los trabajadores valorados son los que aportan CREATIVIDAD o conectividad con otros trabajadores que aportan CREATIVIDAD.
  • Las jornadas no tienen que ser de 8 horas diarias. Pueden ser de 6, de 5, o de 1 hora.
  • La semana laboral ya no tiene que desarrollarse de lunes a viernes.
  • El lugar de trabajo ya no tiene que ser una oficina.
  • El idioma universal de las empresas es el inglés. El latín de la Nueva Economía.
  • Los trabajadores deben desarrollar nuevas habilidades: saber comunicar, saber organizarse, saber añadir valor, saber liderar a otros empleados, saber autoformarse.
  • No hay jubilación. No tenemos dinero para mantener a jubilados.
  • Los trabajadores y las organizaciones vuelven a abrazar valores esenciales, como la honestidad, la autenticidad, la rectitud, la dignidad y la frugalidad.

Ojo. La Nueva Economía no son las Redes Sociales, ni LinkedIn, ni Twitter o Facebook. Dentro de 10 años veremos si alguien se acuerda de estas 3 empresas, o han sido sustituidas por otras mejores, o simplemente diferentes. Por lo que a mí respecta las redes sociales son otro “boom” que añade más ruido y publicidad a un mundo ya lleno de publicidad y ruido. La Nueva Economía es un lugar que da miedo, pero en el que se abren multitud de oportunidades. Es un sitio que requerirá que cada trabajador se esfuerce más. Y va a ser un esfuerzo allí donde más cuesta el esfuerzo, donde más cuesta sudar la gota gorda: vamos a tener que hacer todos un esfuerzo mental.

El Poder de la Nueva Economía reside aquí

El Poder de la Nueva Economía reside aquí

El agujero de los bancos y las cajas de ahorro

No paramos de oir que el sistema financiero español está muy mal. Que las cajas de ahorro están quebradas. Últimamente empiezo a oir y leer la palabra “corralito” con cierta frecuencia, y recomendaciones sobre cómo retirar los ahorros a algún banco fuera de la zona euro.

Entender con cierta perspectiva la magnitud del problema no es tarea sencilla si lo único que uno hace es informarse por la prensa. Yo todavía estoy tratando de enterarme, pero me ha ayudado bastante la lectura de un libro recién publicado que se llama “Nada es gratis” (gracias, Javi), escrito por un grupo de economistas vinculados a la Fundación FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada). En él se describe con datos la crisis actual, y en particular la situación del sistema financiero, además de hacer propuestas sobre cómo salir adelante. El libro deriva de un blog con el mismo nombre, iniciado hace ya bastantes meses por los mismos economistas, y que también es muy interesante. Aquí tenéis un enlace.

There ain't no such thing as a free lunch

He intentado resumir la parte en la que toca el problema de los bancos, por si os es útil de cara a ordenar ideas para cuando leáis algo relativo a la crisis financiera que estamos sufriendo. Aún así, disculpad la extensión de esta entrada, que al final me ha quedado un poco larga. Espero que al menos quede clara.

Empezamos…Aunque previamente, una advertencia:  La crisis financiera española no tiene nada que ver con la crisis subprime originada en Estados Unidos, cuyo paradigma fue la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Son problemas distintos. Los bancos españoles no tenían practicamente exposición a esos instrumentos, y prueba de ello es que soportaron muy bien las turbulencias derivadas de dicha crisis.

Ahora sí, empezamos:

El origen

1) Todo empieza en el año 2000, cuando España adopta el euro como divisa común con una zona que incluye países tan diferentes como Alemania, Italia y Grecia. Estos días se cumple el décimo aniversario de la puesta en circulación de la moneda (2002). Sintomático que no haya grandes fastos de celebración.

2) A partir de entonces los tipos de interés en España son inusualmente bajos (de hecho empiezan a bajar a inicios de los 90, durante el esfuerzo por cumplir con los criterios de Maastricht) y el rating de las emisiones de España son de primer nivel. El hecho de estar en la zona euro y no tener riesgo divisa hace que los inversores internacionales equiparen las inversiones en España con, por ejemplo, las inversiones en Francia, en Alemania o en Holanda.

3) Los bancos y cajas españoles tienen menor dificultad en obtener dinero prestado de acreedores internacionales. Los famosos y malvados “mercados”. Esos que ahora no quieren dejarnos dinero, sí lo hicieron a espuertas durante este periodo.

4) Además se da un incremento poblacional derivado de que la generación del baby boom (nacidos en los 70) está en edad de comprar piso, teniendo hijos, y simultáneamente hay una fuerte corriente inmigratoria provocada por la buena marcha de la economía, provocada en parte por la burbuja misma. Además se incrementa también el número de divorcios. Estos factores demográficos hacen que la demanda de vivienda inicie un progresivo incremento.

Tipos y parque de viviendas

Bajan los tipos, sube el parque de viviendas

5) Por tanto, los bancos y cajas, teniendo fácil acceso a la financiación internacional empiezan a incrementar su activo, concediendo préstamos a las familias (hipotecas) y sobre todo a las empresas (hipotecas promotor). Alguien me comentó el otro día que Antonio Serra Ramoneda (Presidente de Caixa Catalunya durante el periodo 1984-2005) menciona en su recién publicado libro “Los errores de las cajas“, que el error que las cajas cometieron no fue la alegria a la hora de conceder hipotecas, sino el haberse introducido de manera tan agresiva en el negocio de la financiación a los promotores, e incluso haber montado sociedades compartidas con ellos.

6) A todo esto no ayudó en absoluto el que las cajas de ahorro fueran gestionadas por no profesionales, ni tampoco ayudó el levantamiento de las restricciones normativas para que las cajas se expandieran geográficamente fuera de sus ámbitos originales hacia todo el territorio nacional.

7) Los precios de las viviendas experimentaron un incremento de precios del 175% en la década que va desde 1998 a 2008,  eso significa que, en términos reales, es decir, una vez descontado el efecto de la inflación, los precios de las casas se duplicaron en 10 años.

8) La financiación a las familias para la adquisición de vivienda ascendió de 100.000 millones de euros al principio de la década a 600.000 millones al final de ésta. El préstamo a promotores y constructores importó, en su máximo apogeo, unos 420.000 millones. Por tanto, la suma de la deuda privada por estos dos conceptos era en 2007 mayor que el PIB anual de España (un billón de euros, o sea 1.000.000 de millones, aproximadamente)

9) El ritmo al que los bancos y las cajas prestaban dinero no podía ser igualado por el ritmo al que la población ahorraba y se captaban nuevos depósitos, así que la banca acudió a los mercados internacionales y emitió deuda para captar recursos, que en algún momento futuro habría que devolver.

El pinchazo de la burbuja

1) En 2008 (coincidiendo en el tiempo con la crisis subprime, pero sin tener nada que ver) se produce un súbito parón en el número de operaciones de compraventa de pisos y casas en España. Muchos promotores tienen dificultades para vender los pisos que sólo hacía un año les quitaban de las manos. Es curioso ver cómo los datos muestran que las ventas sufren un acusado descenso, pero los precios -en un primer momento- apenas sufren una mínima bajada.

2) Al no poder vender los pisos, muchos de estos promotores (por otra parte recién incorporados al sector y sin experiencia) no pueden devolver los préstamos bancarios que les habían concedido para financiar las promociones.

3) En una primera fase los bancos, antes que reconocer la pérdida derivada de un préstamo concedido que no se iba a devolver, optaban por la refinanciación de los préstamos, o quizás la “dación en pago”, es decir, cancelar el préstamo-promotor a cambio de adjudicarse los inmuebles que el promotor no había sido capaz de vender. Como los precios todavía bajaban lentamente la estrategia era aguantar esperando un repunte de precios.

4) En una segunda fase directamente el promotor quebraba y el banco no tuvo más remedio que ejecutar sus garantías y quedarse con los inmuebles.

5) Eso hizo que en el activo de los bancos muchos préstamos vivos se sustituyeran por inmuebles ejecutados. Puesto que las cajas habían apostado mucho más fuerte por el tema inmobiliario que los bancos (debido a sus ansias expansivas) éstas son las que acaban acumulando una mayor parte del parque de pisos  y promociones ejecutadas en sus balances.

6) Pero el problema grave para las entidades españolas llega en 2010, cuando el acceso a los mercados financieros internacionales prácticamente se seca, y simultáneamente empieza un lento goteo de huida de depósitos minoristas al extranjero. Desde fuera empiezan a oler que algo está podrido dentro del sistema financiero español y que no se está diciendo toda la verdad.

Pisos vendidos por los bancos y cajas en 2010

El tamaño de la deuda

Recordemos que, en un banco o caja, el activo (lo que tiene la entidad más lo que le deben) son los préstamos concedidos a empresas y familias, y el pasivo (lo que debe) son los depósitos de los impositores y la deuda que haya contraido la caja con otras entidades, de aquí y de fuera. El activo debe ser mayor al pasivo si no queremos estar en quiebra (deber más de lo que tenemos). La diferencia es el capital operativo o fondos propios de la entidad.

Por normativa los fondos propios de un banco o caja deben ser como mínimo del 8% sobre la totalidad del activo (pronto será el 9% según normativa de EBA, la Autoridad Bancaria Europea). Digamos que ese es el margen de solvencia de una entidad. Estas magnitudes se concretan en el balancede la entidad, que para el conjunto de cajas y bancos españoles, de manera muy agregada sería (pinchad sobre la imagen para ampliarla):

Balance del sistema bancario español

La imagen de arriba la tomo directamente del libro anteriormente mencionado “Nada es gratis“, y se resume diciendo que el activo de los bancos es de 3,2 billones, siendo una parte de ese activo, los préstamos a empresas y familias por importe de 1,8 billones. En el pasivo tenemos los depósitos de 2,27 billones y el capital y reservas de las entidades, 283.000 millones.

 ¿De cuánto es el agujero?

Al final de todo este proceso España se encuentra con uno de los niveles más altos de deuda privada en el mundo desarrollado. Tal como acabamos de ver se cifra en unas 3 veces el PIB, o sea los 3 billones de euros de activo, de los que se dice que aproximadamente el 40% son préstamos a la construcción y promoción inmobiliaria.

Eso equivaldría a unos 1,2 billones de préstamos en situación de riesgo. Seguramente la mayor parte ya no son préstamos vivos, sino inmuebles en manos de los bancos y cajas.

Vamos a suponer que el precio real de dichos inmuebles ha sufrido en estos años desde el pico de la burbuja (2007) una depreciación del 30% (y creo que soy optimista). Puesto que se sospecha que los valores de los balances todavía no reflejan el valor real de los inmuebles, estamos hablando de que el activo del sistema bancario en realidad vale   360.000 millones menos de lo que dicen los libros. Pero…si el capital más reservas de todo el sistema eran SÓLO 283.000 millones…Tenemos un agujero, como mínimo, de 77.000 millones en el sistema bancario español.

Repito, los balances no están reflejando una correcta valoración de los inmuebles en manos de bancos y cajas, y aunque no se diga abiertamente en los medios,  los activos del sistema, razonablemente valorados, son inferiores a los depósitos de nuestro dinerito en las entidades, más lo que estas entidades deben a “los mercados”.

Los bancos españoles, los más infracapitalizados (Grecia no cuenta)

De momento un balón de oxígeno

Hace pocas semanas (diciembre 2011) ha habido una noticia significativa, que de momento, oculta toda esta problemática y hace que durante al menos un tiempo no nos explote en las narices. Estoy hablando de la gran inyección de liquidez insuflada por el BCE a todo el sistema bancario europeo (la mayor en su historia de 13 años de vida), por importe de casi medio billón de euros (489.000 millones), mediante préstamos baratos al 1% a los bancos, con un vencimiento a 3 años. La intención es que los bancos tomen prestado este dinero y lo utilicen para refinanciar su pasivo y para comprar deuda soberana, y también para salvar las situaciones de quiebra asimismo de las Administraciones Públicas (ver aquí noticia sobre cómo el Banc de Sabadell le da un préstamo a la Generalitat para que pueda pagar la extra de Navidad).

El efecto es que continuamos con el problema de unas cajas y algún banco que están en la UVI, intubados y con muerte cerebral declarada, muertos vivientes  que tienen los días contados. Esperemos que cuando mueran no se nos lleven a alguno por delante.

 

 

¿Viene realmente el Apocalipsis?

A nadie que esté mínimamente informado se le escapa que vivimos estas semanas, con los acontecimientos ocurridos en Grecia, Italia y España, momentos críticos para nuestro modelo de sociedad.

Los problemas derivan de una burbuja del endeudamiento soberano que está en riesgo de explotar en estos momentos. Estos días a uno se le ponen los pelos de punta escuchando las noticias y a los tertulianos de los medios. Viene el Apocalipsis, el Armagedón.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Al preguntarme si realmente hay razones para estar preocupado, he intentado revisar las cifras e imaginar que el país es como una familia. Las familias ya se han apretado el cinturón, y muchas lo están pasando mal. ¿Seremos como una gran familia apretándonos el cinturón? ¿o realmente el mundo se acaba, el euro se acaba y el Estado del Bienestar se acaba?

En las siguientes líneas trato de hacer la comparación. La situación parece ser la siguiente (las cifras están muy redondeadas, lo importante son las magnitudes):

  1. España debe unos 750.000 millones de euros (esto es juntando lo que debe el Estado central y lo que adeudan las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos). Lo dice el economista Nouriel Roubini. Repito, 750.000 millones.
  2. Como España tiene un PIB nacional (PIB = Producto Interior Bruto, lo que produce la economía en un año) de alrededor de 1 billón de euros, se dice que la deuda de España es el 75% del PIB. Bueno, oficialmente leeréis que ese porcentaje es algo menor (p.ej. un 61%, en 2010), porque muchas veces no se incluye la deuda de las CCAA y Entes locales. Recuerdo que 1 billón es un 1 seguido de doce ceros. No confundir con el billón anglosajón, que son 1000 millones.
  3. Algunos se consuelan pensando que dicho porcentaje no es de los más altos, ya que hay países desarrollados que deben mucho más en relación al tamaño de su economía. Por ejemplo, USA debe un 100% de su PIB, Japón debe casi un 200%, Italia un 118% (2010).
  4. De una economía como la española la Administración extrae unos recursos (principalmente vía impuestos que nos cobra a todos), que en nuestro caso para el año 2011 habrán sido de unos 272.000 millones de euros. Quien tenga tiempo lo puede comprobar aquí.
  5. Los gastos previstos para este mismo ejercicio 2011 son de 362.000 millones de euros. O sea que el Estado se habrá gastado unos 90.000 millones de euros más de lo que ha ingresado en 2011.
  6. Recapitulando:
    • PIB = 1.000.000 millones (un billón)
    • Ingresos anuales= 272.000 millones
    • Gastos anuales = 362.000 millones
    • Déficit = 90.000 millones (un 9% sobre el PIB)
    • Deuda = 750.000 millones

De esos 362.000 millones de euros que se gasta la Administración en España las partidas más importantes son:

    • Pago de las pensiones: 112.000 millones (esto da para otro post)
    • Prestaciones por desempleo: 30.000 millones
    • Deuda Pública: 74.000 millones
    • Gastos de personal: 33.000 millones

Más gastos que ingresos. No vamos bien.

Ahora hagamos la extrapolación. Si España fuera una familia de 4 miembros tendríamos que sería el equivalente a (en términos de ingresos, gastos y deuda) :

  1. Una familia en la que, entre el padre y la madre, pongamos por caso, ganan 50.000 euros al año.
  2. Son un poco manirrotos y este año han gastado 66.500 euros. Ya sabéis, unas buenas vacaciones, los hijos a una elitista escuela privada, buen coche, salir a cenar a un buen restaurante cada semana, mutua privada, suscripción al club de tenis, etc…
  3. Además, tienen una deuda que equivaldría a una hipoteca de 137.867 euros, a devolver en no más de 10 años. Por tanto deben destinar a pagar cada año unos 13.300 euros.

El problema de esta familia no es que el nivel de endeudamiento sea disparatado, pues ya véis que no lo es (apuesto a que muchas familias que ingresan 50.000 al año tienen una hipoteca superior), los problemas son básicamente dos:

  1. Esta familia gasta casi un 10% más de lo que ingresa (déficit). Sí, es verdad que para el año 2012 el padre (el Gobierno) ha dicho que gastará SÓLO un 6% más, y que para el 2013 SÓLO un 3% más. Pero fijaos que seguiremos gastando más de lo que ingresamos, ergo la Deuda seguirá creciendo. Esto es muy importante a la luz del siguiente punto,
  2. La familia no tiene su deuda en forma de préstamo hipotecario a 25 ó 30 años con cómodos plazos mensuales de un mismo importe, como suelen tener las familias de verdad. Sino que tiene deuda que va venciendo y que hay que ir devolviendo a los bancos (los mercados). Como la familia no ahorra se ve en la tesitura de pedir prestado cada vez que llega el vencimiento de algún préstamo que en su día pidió para poder pagar sus excesos del gasto del pasado. Ahora mismo los prestadores (los mercados) están mosqueados y cobrando una tasa muy alta cada vez que la familia va a refinanciar su deuda, pero…¿qué pasaría si a la familia ya no le dieran crédito? En esas estamos.
En esta familia Homer es el Presidente

Este domingo tendremos un nuevo Presidente, que sea quien sea, va a tener que enviar señales inequívocas a los que nos prestan dinero de que se acabó la prodigalidad en nuestra familia. Ello, no os quepa duda, va a tener efecto en las cuatro partidas de gasto más abultadas que señalo unas líneas más arriba (ya lo ha hecho, pero todavía se va a tener que recortar más). Sí, nuestra familia puede aspirar a que le suban el sueldo (menos paro y más empleo, es decir más ingresos vía impuestos) pero los recortes son inevitables si se quieren cuadrar los números.

Por tanto, intentando responder a la pregunta del principio, mi conclusión es que tendremos que apretarnos el cinturón, sí, indudablemente, y eso que ya llevamos haciéndolo 3 años. Mucha gente lo pasará mal. Pero a la luz de las cifras me cuesta ver el fin del mundo, el Apocalipsis, el Armagedón que cada día pregona Pedro Piqueras.

 

 

 

10 cosas que aprendí (empresarialmente) de MT

Hace algún tiempo un amigo y yo montamos unas salas de ensayo para que los músicos amateur de mi ciudad tuvieran un sitio digno donde ensayar. De una experiencia como esa siempre se aprenden cosas, a pesar de que tuviéramos que cerrar al cabo de unos 3 años. En este artículo me centro en la parte empresarial:

10 cosas que aprendí (empresarialmente) de la experiencia MT y de otros sitios que no recuerdo:

 

  • 1.- Antes de poner en marcha una empresa, testear, probar si hay demanda para aquello que se va a ofrecer. Nunca se podrán dedicar muchos recursos a esto, ya que nuestro presupuesto es limitado, pero es imprescindible asignar una parte no menor de inversión en tiempo/dinero a esta fase (llamémosla Fase I).

Además, conviene ser extremadamente serio al evaluar los resultados. No os imagináis la cantidad de proyectos que se empiezan con la sola intuición del que lo empieza, o ni siquiera con intuiciones, simplemente porque es algo que le gusta hacer a quien lo va a ofrecer. Señores, esto es una empresa, no es un hobby.

Sería la estrategia del bañista que mete primero el pie en la piscina, para ver si está fría o templada. Mejor meter el pie y obtener una primera impresión, que tirarnos sin más “a la piscina”.

Testear de manera seria nos permite evaluar si hay demanda, y una pincelada de cómo es. Ejemplos de qué hacer para evaluar la demanda serían: anunciarse antes de montar la empresa, hacer una encuesta (ojo con las encuestas), montar una web y publicitarla, preguntar, estudiar si existen ya empresas que ofrecen lo que nosotros e investigar cómo les va.

Sólo si la prueba o test es satisfactorio pasamos a la Fase II: invertir más dinero.

  • 2.- No hacer demasiado caso de nuestras propias estimaciones. Por lo general cualquier previsión sobre papel será siempre optimista por defecto, y aunque se estimen varios escenarios “misteriosamente” en ninguna de las opciones perderemos dinero. No olvidemos que el factor “ilusión” hará que se inflacionen las ventas, los ingresos y se deflacionen los gastos y los disgustos.

 

  • 3.- Pensar siempre en el peor escenario posible. ¿Qué haremos si absolutamente todo va mal? ¿Qué perderemos? ¿Estamos dispuesto a perderlo? ¿Nos cambiará sustancialmente nuestro estilo de vida? ¿Nos da igual?

 

  • 4.- No se necesita un gran capital para iniciar una empresa, aunque sí se necesita cash (efectivo metálico, para los castizos) para aguantar una vez decidido que hay demanda y que se pasa a la Fase II.

 

Hace poco leí en un blog americano lo que se describe como el Capital Needed to Work (CNTW). La fórmula es sencilla. Primero se determina qué Rentabilidad le sacaré al negocio. Eso es fácil, si invierto 100.000 euros y mis beneficios anuales son 30.000 euros, mi Rentabilidad es del 30%. Si quieres ser guay sustituye Rentabilidad y llámalo ROI (Return on Investment). Si tu ROI es menor del 20% mejor piensa en otras alternativas.

 

Pues bien, el CNTW es igual a la suma de la inversa del ROI más 1,5 multiplicado por tus gastos anuales.

 

CNTW = [( 1 / ROI ) + 1,5 ] x gastos anuales

 

O sea, que para un ROI del 30% y unos gastos anuales de mi negocio de 30.000 euros el CNTW es

 

CNTW = [( 1 / 0,30 ) + 1,5] x 30.000 = 4,833 x 30.000 = 145.000 €

 

A mayor Rentabilidad menos cash necesario para sobrevivir, pero luego hay que cumplir con dicha Rentabilidad.

 

Ojo, esta fórmula no deja de ser una arbitrariedad, algunos pensarán que tener 145.000 euros en cash para un negocio que gasta 30.000 al año es exagerado. Pero sólo pensar en una referencia de este tipo nos obliga a tener pensado cuánto cash necesitamos para aguantar mientras la empresa “levanta el vuelo”.

 

  • 5.- Estandarizar, protocolizar los procesos. Cualquier proceso que se repita más de una vez debe ser estandarizado. La cantidad de horas que se ahorrará a la larga bien lo merecen. ¿Por dónde empezar? Por los cobros. Tener un protocolo estricto para con aquellos clientes que no pagan, o que simplemente no nos parecen adecuados, porque se salen del camino de estandarización que les marcamos.

 

  • 6.- Al hilo de la estandarización: Elegir nuestros clientes. O dicho de otra manera, elegir aquellos clientes que se dejan estandarizar. Rechazar aquellos que se resisten, por ejemplo: decides que tus clientes solo se comunicarán con tu empresa por email, pero alguno insiste en llamar por teléfono: al pilón con él!

 

  • 7.- Sigo en la linea de estandarizar: ofrecer un único producto / servicio, con ninguna o pocas excepciones en cuanto a precio, características, etc. No dar lugar a excepciones, ni descuentos, ni promociones, ni 2×1, ni rappels. Nuestra empresa debe estar más blindada que un CMR.

 

  • 8.- Una vez todo está lo más estandarizado posible, limitarnos a controlar. Revisar sólo incidencias. Dedicar nuestro tiempo, no a la atención de un cliente en concreto, sino a la mejora continua de los procesos a los que sometemos a todos nuestros clientes. La atención dedicada a cualquier cliente debe únicamente justificarse como la manera de recoger la información y el feedback de cara a la mejora de procesos, que más tarde implementaremos para todos los clientes.

 

  • 9.- Minimizar en la medida de lo posible el concurso de las personas. Perdón, me acabo de equivocar, ignorad lo de “en la medida de lo posible”.

 

  • 10.- Mejor si el negocio no necesita de una ubicación. Fuera alquileres.

 

  • 11.- Ser consciente de lo efímero de nuestro proyecto. Estar preparado para que las condiciones cambien y dejen tu negocio obsoleto, desfasado, entonces ser rápido para cerrar el chiringo, y a otra cosa mariposa.

 

  • 12.- No dar de alta la empresa ante ninguna institución de la Administración hasta que no se alcance un volumen crítico. ¿Que estoy fomentando la economía sumergida? Pues sí, ¿y qué? Nada de darse de alta en Hacienda ni en la Seguridad Social, hasta por lo menos la fase III (negocio en marcha y con visos de dar beneficios). Si lo hacemos antes corremos el riesgo de pagar al gestor por dos trámites (el alta y la baja) que no nos habrán conducido a nada.

 

Bueno…Al final me han salido 12 cosas, y no 10 como prometí en el título, esto me va de fábula para concluir que una vez se tiene la empresa, no hace falta invertir grandes cantidades en publicidad, ni en promociones, ni flyers, ni en una gran red comercial o campañas de márketing, la manera de crecer deberá ser necesariamente dar siempre más de lo que se promete.