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¿Dónde meto mi dinero?

Alguien me preguntaba a raíz de otra entrada, si podía hacer alguna recomendación sobre dónde poner el dinero para obtener una máxima rentabilidad por nuestro ahorros. Entendí que se refería a en qué producto bancario debería invertir.

La respuesta es que no hay respuesta. La industria financiera es ante todo eso, una industria. Como lo es la industria farmacéutica, o la industria agroalimentaria, o la industria de las dietas para adelgazar, o la de los métodos de aprender inglés. De lo que se trata es de obtener unos beneficios continuados en el tiempo haciéndonos creer que a) cuidan nuestro dinero, b) cuidan nuestra salud, c) cuidan nuestra alimentación, d) cuidan nuestro cuerpo, e) nos enseñan inglés.

En estos grandes sectores de actividad se mueve muchísimo dinero, mucha gente vive de ello, y su puesto de trabajo depende de la existencia de estas industrias, y lo que no van a hacer es matar la gallina de los huevos de oro. Sí, es verdad, si pueden ayudarán a la gente, pero si existe la más mínima posibilidad de que, ayudando a la gente, disminuyan su parte del pastel, entonces la elección es clara.

¿En quién pensamos al hablar de industria financiera?

Ya que hablamos del sector financiero, tenemos que tener claro que cuándo le preguntamos a un empleado de banca qué hacemos con nuestro dinero, mentalmente él recurre a los argumentarios que le han pasado desde la central esa mañana o esa semana acerca de los productos que hay que colocar. Esos productos se colocan en función de unos objetivos determinados para la institución, no se determinan en base a los mejores intereses de cada cliente.

¿Cómo sino se entiende que haya un alud de reclamaciones a las instituciones financieras por parte de ahorradores que sostienen que no se les explicó adecuadamente qué implicaciones tenía invertir en un producto como las participaciones preferentes? Más información sobre esto aquí.

Otro caso paradigmático sobre este tema es la reciente noticia del empleado de Goldman Sachs, que ha publicado una carta abierta en el New York Times titulada “Why I am leaving Goldman Sachs” en la que desvela las razones por las que acaba de presentar su renuncia en la empresa. Dice que en ese banco “the interest of the clients continue to be sidelined”, que en Goldman ascienden los que hacen una de dos cosas: vender los productos de los que Goldman se quiere deshacer porque no ve en ellos gran potencial de beneficio, o conseguir que los clientes inviertan o compren aquel producto que le reporte mayores comisiones a la empresa. En definitiva viene a decir que la actual cultura organizativa no tiene en cuenta para nada el interés de los clientes y sí y mucho las ganancias del banco.

Banqueros

Volviendo a la cuestión que se me planeaba sobre dónde meter el dinero, en general, mi recomendación cuando vayamos a elegir un producto bancario de ahorro-inversión sería:

1) Haz tú el trabajo. Compara. Mira lo que ofrecen varias entidades. Entiende el producto, pero no por la palabra de un comercial, sino por documentos como el contrato que haya que firmar, el folleto publicitario, o las explicaciones que puedas recabar de gente independiente. Sólo invierte en aquello que entiendas.

2) Desconfía. Escucha al comercial bancario, hazle preguntas sobre cómo funciona lo que te está intentando vender y por qué ese producto y no otro es adecuado para tí. Pero nunca acabes de creerte todo lo que te diga. Una vez te haya dado todas las explicaciones, vuelve al punto 1.

3) Ten en cuenta siempre el binomio rentabilidad-riesgo. Cuando un producto ofrece una rentabilidad “inusualmente” alta, es porque lleva más riesgo que otro menos rentable. Eso es así. No escuches a alguien que trate de rebatirlo. Piensa en Bernard Madoff, los ricos se daban tortas para entregarle su dinero porque siempre daba alrededor de un 15% anual. ¿sabían el riesgo que asumían? El riesgo de que se esfumara su dinero en una nube de polvo provocada por el mayor escándalo financiero de la historia. ¿Los pagarés de Nueva Rumasa? ¿No daban el 8%? Era porque tenían un riesgo, un riesgo alto.

4) Diversifica. Parece de sentido común. No pongas todos los huevos en la misma cesta, no vaya a ser que alguna cesta se caiga y se rompan los huevos depositados en ella.

5) Ten claro qué quieres y en qué entorno te mueves. Lo he puesto último pero quizás debería haber escrito primero este punto. Márcate un objetivo y controla periódicamente el rendimiento que estás obteniendo. Una cosa es clara, si el tipo de interés sin riesgo (en mi época el tipo de interés sin riesgo podía ser el de una Letra del Tesoro a 12 meses, hoy este producto ya no parece tan exento de riesgo) a 1 año es del orden del 1,9%, y el euribor (tipo al que se dejan los bancos el dinero) es hoy el 1,5% , no puedes pretender obtener un 5% anual sin asumir riesgos.

Hasta ahora he hablado de entidades financieras, si alguien se lanza a invertir en bolsa mi recomendación sería tan solo que leyeran un par de libros clásicos sobre la materia, antes de hacer nada. Por ejemplo “El inversor inteligente”, de Benjamin Graham o “Leones contra Gacelas”, de José Luis Cárpatos. El mercado inmobiliario como inversión u otras alternativas merecerían otras entradas en este blog.

Otro buen libro sobre dinero e inversión

Para finalizar, también debo decir que aunque uno no confiara en nadie relacionado con la industria, y aunque uno mismo esté formado e informado sobre el producto en el que invierte, siempre puede suceder lo imprevisto, lo que Nassim Taleb llama “un cisne negro”, y no hay garantía de que mañana no nos coja un corralito. Voy a enumerar casos que recupero sólo haciendo un búsqueda rápida en google:

 En el mundo:

1) Gestora de fondos japonesa AIJ Investors (2012). Salió hace pocos días en prensa. Fundada en 1989, y con buenas rentabilidades año tras año, ha notificado a las autoridades niponas que ha “extraviado” fondos por valor de 185.000 millones de yenes (1.700 MM de euros) afectando a los ahorros y pensiones de unas 880.000 personas. La dirección del fondo simplemente no puede decir qué ha pasado con ese dinero perteneciente a sus depositantes.

2) Fondo de inversión MF Global (2011). Fondo de inversión estadounidense que quebró a finales de 2011 por su excesiva exposición a la deuda soberana europea. El día en que presentó concurso de acreedores reconoció poseer unos 6.300 millones de dólares en bonos de países como Italia, España, Bélgica e Irlanda.

 3) Bernard Maddoff (2008). La estafa más abultada de la historia. 50.000 millones de dólares de agujero, generados por un sistema Ponzi piramidal de estafa, en la que a los antiguos inversores se les pagaba el rendimiento de sus inversiones con el dinero que aportaban nuevos clientes.

4) Societé Generale (2008). El bróker Jerome Kerviel, todavía no está claro si en solitario o en connivencia con parte de sus superiores, causó pérdidas al banco y a sus accionistas por valor de 4.900 millones de euros.

5) Barings Bank (1995). El trader Nick Leeson, operando en derivados desde la oficina de Singapur, acaba con los 230 años de historia de una institución que hasta ese momento era el “banco de la Reina Isabel”. Agujero: 1.300 millones de dólares.

En España:

1) Pagarés Nueva Rumasa (2011). Los Ruiz Mateos captaron 385 millones de euros de 4.100 inversores, prometiendo tipos de interés del orden del 8% anual con la garantía de los stocks de existencias de varias de sus empresas alimentarias. Por lo que leo quedan unos 280 millones por pagar.

2) Sección de crédito de la cooperativa agrícola de L’Aldea (Tarragona) (2011). Corralito que afecta a unos 3.000 depositantes, que no pueden disponer de sus ahorros hasta que no se investigue y aclare lo que presuntamente es un agujero de 6 millones de euros por mala gestión. La entidad, supervisada por la Generalitat, no está amparada por el Fondo de Garantía de Depósitos al no ser considerada una entidad financiera.

3) Afinsa y Forum Filatélico (2006). Empresas de filatelia que hubieron de ser intervenidas. Sus gestores están acusados de estafa y administración desleal. Hay más de 400.000 afectados, y se generó un agujero, que, entre las dos sociedades, supera los 5.000 millones de euros.

4) Eurobank del Meditarraneo(2003). El banco tenía 68.000 depositantes, que tenían depositados 220 millones de euros en la entidad. No tengo claro si a raíz del cierre de la entidad por falta de liquidez, al final los clientes recuperaron la totalidad de sus ahorros vía el Fondo de Garantía de Depósitos.

5) Gescartera (2001). Agencia de valores que estafó unos 100 millones de euros a unos 2.000 afectados, entre ellos varias órdenes eclesiásticas. El caso hizo que en su día dimitiera la Presidenta de la CNMV.

En este listado dejo fuera las quiebras de grandes empresas no financieras, que también han supuesto grandes descalabros para sus confiados accionistas, que lo eran en la idea de que su dinero estaba invertido en una gran y sólida empresa. Casos como el de la quiebra de Lehman Brothers, la quiebra de Enron, la desaparición de Arthur Andersen, Worldcom, Terra o Parmalat.