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10 cosas que aprendí (empresarialmente) de MT

Hace algún tiempo un amigo y yo montamos unas salas de ensayo para que los músicos amateur de mi ciudad tuvieran un sitio digno donde ensayar. De una experiencia como esa siempre se aprenden cosas, a pesar de que tuviéramos que cerrar al cabo de unos 3 años. En este artículo me centro en la parte empresarial:

10 cosas que aprendí (empresarialmente) de la experiencia MT y de otros sitios que no recuerdo:

 

  • 1.- Antes de poner en marcha una empresa, testear, probar si hay demanda para aquello que se va a ofrecer. Nunca se podrán dedicar muchos recursos a esto, ya que nuestro presupuesto es limitado, pero es imprescindible asignar una parte no menor de inversión en tiempo/dinero a esta fase (llamémosla Fase I).

Además, conviene ser extremadamente serio al evaluar los resultados. No os imagináis la cantidad de proyectos que se empiezan con la sola intuición del que lo empieza, o ni siquiera con intuiciones, simplemente porque es algo que le gusta hacer a quien lo va a ofrecer. Señores, esto es una empresa, no es un hobby.

Sería la estrategia del bañista que mete primero el pie en la piscina, para ver si está fría o templada. Mejor meter el pie y obtener una primera impresión, que tirarnos sin más “a la piscina”.

Testear de manera seria nos permite evaluar si hay demanda, y una pincelada de cómo es. Ejemplos de qué hacer para evaluar la demanda serían: anunciarse antes de montar la empresa, hacer una encuesta (ojo con las encuestas), montar una web y publicitarla, preguntar, estudiar si existen ya empresas que ofrecen lo que nosotros e investigar cómo les va.

Sólo si la prueba o test es satisfactorio pasamos a la Fase II: invertir más dinero.

  • 2.- No hacer demasiado caso de nuestras propias estimaciones. Por lo general cualquier previsión sobre papel será siempre optimista por defecto, y aunque se estimen varios escenarios “misteriosamente” en ninguna de las opciones perderemos dinero. No olvidemos que el factor “ilusión” hará que se inflacionen las ventas, los ingresos y se deflacionen los gastos y los disgustos.

 

  • 3.- Pensar siempre en el peor escenario posible. ¿Qué haremos si absolutamente todo va mal? ¿Qué perderemos? ¿Estamos dispuesto a perderlo? ¿Nos cambiará sustancialmente nuestro estilo de vida? ¿Nos da igual?

 

  • 4.- No se necesita un gran capital para iniciar una empresa, aunque sí se necesita cash (efectivo metálico, para los castizos) para aguantar una vez decidido que hay demanda y que se pasa a la Fase II.

 

Hace poco leí en un blog americano lo que se describe como el Capital Needed to Work (CNTW). La fórmula es sencilla. Primero se determina qué Rentabilidad le sacaré al negocio. Eso es fácil, si invierto 100.000 euros y mis beneficios anuales son 30.000 euros, mi Rentabilidad es del 30%. Si quieres ser guay sustituye Rentabilidad y llámalo ROI (Return on Investment). Si tu ROI es menor del 20% mejor piensa en otras alternativas.

 

Pues bien, el CNTW es igual a la suma de la inversa del ROI más 1,5 multiplicado por tus gastos anuales.

 

CNTW = [( 1 / ROI ) + 1,5 ] x gastos anuales

 

O sea, que para un ROI del 30% y unos gastos anuales de mi negocio de 30.000 euros el CNTW es

 

CNTW = [( 1 / 0,30 ) + 1,5] x 30.000 = 4,833 x 30.000 = 145.000 €

 

A mayor Rentabilidad menos cash necesario para sobrevivir, pero luego hay que cumplir con dicha Rentabilidad.

 

Ojo, esta fórmula no deja de ser una arbitrariedad, algunos pensarán que tener 145.000 euros en cash para un negocio que gasta 30.000 al año es exagerado. Pero sólo pensar en una referencia de este tipo nos obliga a tener pensado cuánto cash necesitamos para aguantar mientras la empresa “levanta el vuelo”.

 

  • 5.- Estandarizar, protocolizar los procesos. Cualquier proceso que se repita más de una vez debe ser estandarizado. La cantidad de horas que se ahorrará a la larga bien lo merecen. ¿Por dónde empezar? Por los cobros. Tener un protocolo estricto para con aquellos clientes que no pagan, o que simplemente no nos parecen adecuados, porque se salen del camino de estandarización que les marcamos.

 

  • 6.- Al hilo de la estandarización: Elegir nuestros clientes. O dicho de otra manera, elegir aquellos clientes que se dejan estandarizar. Rechazar aquellos que se resisten, por ejemplo: decides que tus clientes solo se comunicarán con tu empresa por email, pero alguno insiste en llamar por teléfono: al pilón con él!

 

  • 7.- Sigo en la linea de estandarizar: ofrecer un único producto / servicio, con ninguna o pocas excepciones en cuanto a precio, características, etc. No dar lugar a excepciones, ni descuentos, ni promociones, ni 2×1, ni rappels. Nuestra empresa debe estar más blindada que un CMR.

 

  • 8.- Una vez todo está lo más estandarizado posible, limitarnos a controlar. Revisar sólo incidencias. Dedicar nuestro tiempo, no a la atención de un cliente en concreto, sino a la mejora continua de los procesos a los que sometemos a todos nuestros clientes. La atención dedicada a cualquier cliente debe únicamente justificarse como la manera de recoger la información y el feedback de cara a la mejora de procesos, que más tarde implementaremos para todos los clientes.

 

  • 9.- Minimizar en la medida de lo posible el concurso de las personas. Perdón, me acabo de equivocar, ignorad lo de “en la medida de lo posible”.

 

  • 10.- Mejor si el negocio no necesita de una ubicación. Fuera alquileres.

 

  • 11.- Ser consciente de lo efímero de nuestro proyecto. Estar preparado para que las condiciones cambien y dejen tu negocio obsoleto, desfasado, entonces ser rápido para cerrar el chiringo, y a otra cosa mariposa.

 

  • 12.- No dar de alta la empresa ante ninguna institución de la Administración hasta que no se alcance un volumen crítico. ¿Que estoy fomentando la economía sumergida? Pues sí, ¿y qué? Nada de darse de alta en Hacienda ni en la Seguridad Social, hasta por lo menos la fase III (negocio en marcha y con visos de dar beneficios). Si lo hacemos antes corremos el riesgo de pagar al gestor por dos trámites (el alta y la baja) que no nos habrán conducido a nada.

 

Bueno…Al final me han salido 12 cosas, y no 10 como prometí en el título, esto me va de fábula para concluir que una vez se tiene la empresa, no hace falta invertir grandes cantidades en publicidad, ni en promociones, ni flyers, ni en una gran red comercial o campañas de márketing, la manera de crecer deberá ser necesariamente dar siempre más de lo que se promete.