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Cómo invertir en tí mismo

Hace unas semanas escribí sobre “dónde meter mi dinero“. Os he enlazado el artículo, pero sinceramente, ni lo miréis. Es de lo peor del blog. Incluso alguien me lo dijo de palabra. Estoy de acuerdo. Todo se resume en “tío, si yo lo supiera ya sería millonario”, o “tío, parece mentira que lo tenga que decir: a mayor rentabilidad, mayor riesgo,… o en otras palabras: cuánto más ambicioso seas más palos te llevarás. Y si quieres obtener más de un 4% de rentabilidad al año, tarde o temprano te llegará tu cisne negro, y como les digo a mis niñas cuando empiezan a subirse por el respaldo del sofá de casa…lloraréis, y yo no os consolaré“. En fin, que pienso que la pregunta ¿dónde meter mi dinero? tiene una respuesta mucho más rentable y honesta: inviértelo en tí mismo. Veamos cómo:

  1. Viaja. Sal de casa, rompe la rutina. Que tus ojos se sumerjan en paisajes nuevos. Habla con la gente de otros lugares. Observa cómo hacen las cosas en otros sitios. Lo bueno: hoy en día hacer un viaje está tirado. Acabo de poner en google la búsqueda “ofertas de última hora” y hay cosas increíbles. Unos amigos acaban de volver de un crucero por el Meditarráneo, en el que han llegado hasta Jerusalén, y les ha salido más barato que quedarse en casa. Puedes utilizar edreams o lastminute. En esta última web me gusta la casilla que han añadido en el buscador de vuelos “Mis fechas son flexibles. ¡Quiero ahorrar!“. Otras opciones de viajar que me atraen muchísimo son:
      1. Couchsurfing: Una nueva manera de viajar. No se trata de hacer turismo. Se trata de conocer a gente de cada lugar. Te invitan a estar en sus casas. Te enseñan su pueblo o ciudad. Haces lo que ellos hacen. Hablas con gente del país. Te cuentan sus historias, sus inquietudes, su visión del mundo. Más de 3 millones de personas en más de 200 países ofrecen sus casas (sus sofás, “couch” en inglés) gratuitamente para recibir a otros miembros de la comunidad. Tú también recibes a gente de fuera en tu casa, y les enseñas tu ciudad y tus costumbres. ¿no es genial?

        Esto sí es viajar

      2. Intercambio de casa: Tú dejas tu casa a alguien, que a su vez te deja su casa a tí. Ya no vas de hotel. Vas a una acogedora casa o piso, en el que puedes hacer tu vida, conocer el barrio, los vecinos. Hay gente que es reticente a este tipo de intercambios, que son una magnífica (y económica) manera de pasar las vacaciones. Pero pensad que vuestros recelos también los puede tener quien os deja su casa.  Hay muchas webs de intercambio de casas, que sirven también para garantizar que todo vaya bien, y la experiencia sea totalmente satisfactoria. Esta es una: homeforhome.com.
  2. Aprende algo cada día. Un nuevo plato que cocinar. Una nueva palabra en inglés. Mira una conferencia en TED. Siempre se aprende. Visita Khan Academy. El eslogan que se lee en su web es “learn almost anything for free“. Hay cursos sobre Matemáticas, Ciencias, Economía, Programación. Por ejemplo si quieres aprender qué es el equilibrio de Nash (¿os acordáis de la película “Una mente maravillosa”?) tienen un video de 9 minutos que te lo explica en detalle.
  3. Lee. Pero no los periódicos. Hoy en día son deprimentes. La gente lo sabe, por eso las ventas caen en picado. Acabo de leer que en los 2 primeros meses de 2012 las ventas de periódicos en España cayeron un 10,5% respecto a los 2 primeros meses de 2011. Total, la mitad de las noticias son declaraciones de políticos, que después no se cumplen. Y la otra mitad son noticias no contrastadas, redactadas a la carrera para rellenar el espacio antes de la hora de cierre. El otro día me encontré con un amigo al que hacía años que no veía. Tiene un altísimo cargo en una multinacional en Barcelona (yo diría que el cargo más alto), y le comenté que le seguía por la prensa, puesto que de vez en cuando he leído cosas de su empresa en alguna sección de Negocios. Una vez hasta salía su foto en La Vanguardia. “Bueno, sí. Pero ya sabes, no siempre las cosas son como salen en el periódico. Hay veces que interesa un cierto mensaje, más que nada por la competencia.”   Conclusión: No leas prensa. Mucho mejor leer libros. Aunque sean novelas. La gente lee por uno de estos tres motivos, y los tres son una inmejorable inversión en tí mismo:
        • Para aprender.
        • Para entretenerse o divertirse.
        • Para motivarse.

          Leyendo en la cama

  4. Haz ejercicio. No hace falta gastarse dinero, aunque si quieres hacerlo hay toda una industria de gimnasios y de aparatos y equipos deportivos que puedes utilizar. Puedes invertir en una buena bici, en unos buenos patines, en unas buenas zapatillas de correr. Luego utilízalos ! Yo hago el deporte más barato que existe: salir de casa e ir a correr. También me he descargado una aplicación en el móvil, que se llama Workout Trainer, en el que una amable voz y unos sencillos vídeos te proponen ejercicios de gimnasia y rutinas para mantenerte en forma. Está muy bien. Yo casi siempre hago una rutina de 4 minutos que incluye sentadillas, abdominales y flexiones.
  5. Medita. Es muy fácil transitar por la vida sin detenerse siquiera un momento. Yendo de casa al trabajo, y del trabajo a casa. Los domingos escuchar o ver el fútbol, y vuelta a empezar. El tiempo vuela. Y ahora con cuarenta (y pico) más. Meditar ayuda a detener el tiempo, y a disfrutar más del momento. Hay libros enteros dedicados a cómo meditar. Para mí, en su concepción más básica meditar es detenerse 2 minutos de vez en cuando, no pensar en nada, escuchar cómo respiras. Quizás mirar por la ventana y ver cómo se mecen las hojas de un árbol con el viento del otoño. Meditar es recargar las pilas. No hace falta ponerse en la posición de loto ni sentarse con las piernas cruzadas. Mi meditación “de andar por casa” la practico en cualquier momento y lugar.
  6. No te apuntes a un máster. Es tirar el dinero. Estamos en octubre. Los niños ya han empezado el curso, los quioscos se inundaron durante las pasadas semanas de los primeros fascículos que inexorablemente se dejarán de vender (y por tanto de editar) llegados al nº 8 ó 10 de la colección, allá por Navidad. También nos llega publicidad acerca de los másters, cursos y seminarios disponibles. Los hay a patadas. Yo propongo una alternativa: imagínate que te llaman para ser profesor de ese mismo curso al que estás considerando apuntarte. No tienes ni idea de la materia (por eso estás considerando apuntarte), pero no se sabe muy bien cómo, te han localizado y has respondido que sí, que lo harás, que serás profesor. Tienes 10 días para preparar un programa y las 2 primeras clases. Búscate la vida. La información está a tu alcance. No hace falta recordarte que delante tienes las 2 herramientas más potentes que jamás haya concebido la humanidad para documentarte sobre cualquier tema: google y youtube. Incluso, si quieres rizar el rizo y asegurarte de que eres riguroso con el contenido, puedes hasta ir a la Biblioteca Pública. Increíble. Esos 10 días de preparación te servirán más que 2 meses de asistir a clases. Y te saldrán muchísimo más baratos. Una advertencia, eso sí: si te conoces y sabes que te falta la disciplina necesaria para ser autodidacta, entonces sí…Entonces, apúntate al curso y apoquina.
  7. No veas la TV. Otra pérdida de tiempo. Utiliza Youtube. Utiliza TED, como ya he dicho. Mira películas. Yo estoy esperando que aterrice en España el popular servicio Netflix de visionado de películas y series por internet a cambio de tarifa plana, que ya está operativo en USA y Reino Unido, pero que todavía no acaba de llegar aquí. Sin embargo, hay opciones legales que ya se pueden usar en España: Wuaki.tv , por ejemplo, es como un videoclub a través de internet, con una sección de películas gratis cortesía del BBVA.  Otra opción es Cineclick, donde se pueden ver pelis en régimen de tarifa plana por 9,95 euros al mes.

    Apaga la TV. Vive la vida

  8. Invita a los amigos. Mientras puedas, ofrece lo que tengas y pasa buenos ratos con los amigos. Está científicamente demostrado que cuanto más das, más recibes. Si estamos hablando de invertir para el futuro, ofrece lo que tienes a los demás. La mejor inversión, que ojalá no necesites el día de mañana.

Si tienes alguna otra manera de invertir en tí mismo, compártelo en los comentarios.