Tag Archives: McDonalds

15 cosas que podemos enseñar HOY a nuestros hijos

Seguro que todos recordamos alguna cosa, por pequeña que sea, que nos enseñó nuestro padre o nuestra madre, cuando éramos pequeños, y que nos ha servido siempre y bien en la vida. O quizás no recordamos nada en concreto, pero sabemos que su ejemplo nos ha servido de referencia al hacernos adultos, y nos sorprendemos a nosotros mismos pensando o actuando de manera igual a como lo hacían nuestros padres.

Ahora que soy padre pienso en ello mucho más que cuando únicamente era hijo. Es por eso que voy a compartir aquí cosas que creo que podemos intentar transmitir a nuestros hijos, por las cuales nos recuerden cuando a su vez ellos sean padres:

  1. Poner las cosas en perspectiva. Cuando uno es pequeño no tiene referencias sobre las cosas. Mucha información es totalmente inútil y caerá en el olvido, además de no interesar, si no la ponemos en referencia a algo conocido. Como padres podemos aportar ese punto de vista a nuestros hijos. ¿Cuánto medía un Tiraunosaurus Rex? Según la wikipedia podía alcanzar 12 metros de cabeza a cola y 4 metros de altura desde el suelo a las caderas. Pero un niño no sabe cuánto son 12 metros. Ese dato quedará mucho mejor anclado en su mente si le decimos que el T.Rex medía como 3 pisos de alto, y que de punta a punta cabrían solo 2 Tyranosaurus en la longitud de una piscina olímpica.

    Un Tyrannosaurus Rex

    ¿Qué distancia hay de aquí al Sol? Mirando la Wikipedia veo que el Sol está a 150 millones de kilómetros. ¿Qué significa eso? Que la luz tarda en llegarnos 8 minutos y 20 segundos desde que la emite el Sol hasta que la recibimos en la Tierra. Y…¿A qué velocidad viaja la luz? Sí, todos sabemos de memoria que la luz  en el vacío viaja a 300.000 kilómetros por segundo, pero ¿qué significa eso? Pues la luz es tan rápida que si viajara alrededor de la Tierra a la altura del Ecuador, recorrería en 1 solo segundo 7,5 veces su perímetro (perímetro de la Tierra=40.000 km).

    Muchas empresas consultoras y, hace poco he leído en algún sitio que también lo hace Google, en las entrevistas a candidatos para sus diferentes vacantes, realizan preguntas del tipo: ¿cuántas pelotas de golf caben en un autobús? ¿cuántos afinadores de pianos hay en el mundo? ¿cuántas rosas se venden en España al año? ¿cuántas veces al día se solapan las dos agujas del reloj?…y la clásica ¿por qué las tapas de las alcantarillas son redondas? Para cuando nuestros hijos lleguen a sus entrevistas de trabajo, seguramente les meterán un cable por la nuca y sacarán su expediente académico y nivel de inteligencia del chip que les habrán implantado en el cerebro, o seguramente ya no existan las entrevistas de trabajo, pero creo que enseñarles a poner las cosas en perspectiva será una capacidad que podrán utilizar siempre en su favor.

  2. No hay que confundir el nombre con la esencia. O dicho de otra manera, conocer algo no significa aprender de memoria los nombres o las fórmulas o las definiciones o lo que nos hace aprobar un examen. Conocer algo significa entenderlo profundamente, poder verlo desde distintos puntos de vista, proponer nuevas preguntas sobre eso, y saberlo explicar y transmitir a alguien que no tenga idea del tema. Esto significa algo que nuestros padres no practicaron demasiado con nosotros: quitarle importancia a las notas. Las notas no son un reflejo directo de lo que un alumno sabe. Las notas son un reflejo directo de la capacidad de aprobar exámenes, es decir, manejar nombres, fórmulas y definiciones. Pero no tienen nada que ver con entender en profundidad los conceptos. Lo confieso: Yo mismo me reconozco como una víctima de este problema. Centrado en aprobar, o sacar buenas notas; cuando debí centrarme mucho más en aprender, en conocer. Espero no caer en lo mismo con mis hijas.
  3. Integridad. Devolver el cambio si nos lo han dado mal nos llevará muchísimo más lejos que ser un “listillo” que se queda con un euro que no le corresponde. Ceder la plaza a otro coche cuando hay pocas plazas en el párking nos hará perder unos minutos, puede ser, pero si nos comportamos sistemáticamente así, viviremos menos conflictos internos, menos enfados, menos disgustos, más paz y felicidad. Cada día cultivaremos la paciencia, la coherencia y la integridad. Y la manera de transmitirlo a nuestros hijos es mediante el ejemplo.

    Cuando nadie mira

  4. El valor de las cosas. Darle importancia a aquello que la tiene, y restárselo a aquello que no la tiene. Por ejemplo, para un niño debería ser importante no despilfarrar. Aunque seamos millonarios. Los recursos son limitados y lo que hoy sobra, mañana nos puede faltar. En esta línea creo que es un buen ejercicio hacer partícipes a los hijos de la marcha de la economía doméstica, en especial cuando hay que apretarse el cinturón. Y decirles claramente qué es aquello imprescindible y aquello de lo que se prescindirá, aunque sólo sea temporalmente.
  5. Cuestionar el porqué de las cosas. ¿Por qué unos hombres se inclinan ante otros por llevar uniforme?. ¿Por qué unos hombres dictan lo que deben hacer otros hombres?. ¿Para qué existen las cárceles?. ¿Por qué hay que hacer los deberes?. ¿Por qué vuela un avión?. ¿Por qué flota un barco? La verdad es que esta parte no es difícil, ya que a veces los niños nos abruman con sus por qués. Sobre las respuestas ver el siguiente punto.
  6. Humildad. Muchas cosas no las sé. O sé que son complicadas y se lo digo a mis hijos. Y les digo: “cuando seas mayor y lo entiendas, espero que me lo expliques”. Nadie sabe nada si no lo sabe explicar. A veces he oído la frase: “es un gran experto, aunque no es buen profesor, no sabe explicar lo que sabe”. Siempre me ha parecido curioso que alguien que entiende o sabe de algo no lo sepa transmitir. Si el pensamiento individual no son más que las explicaciones mentales que nos damos a nosotros mismos, ¿cómo es posible que alguien pretendidamente experto no sepa transmitirlas a los demás?
  7. Idiomas. Pero no cómo se dice “gorrión” en inglés, o “soltero” en francés. Sino cómo el lenguaje condiciona la manera de pensar. ¿O es al revés? En japonés apenas se pronuncia la palabra “no“. En inuit hay 40 términos para denominar la nieve. ¿Por qué en unos idiomas hay forma cortés (usted) y en otros no?. ¿Qué significa que un idioma tenga persona en las formas verbales o que no lo tenga?. ¿Qué diferencia hay entre idiomas que tienen el dativo e idiomas que no lo tienen? La estructura de los idiomas nos explican cómo es la gente que los habla.
  8. Relativizar la tecnología. La tecnología no es más que una herramienta. Es siempre relativa. Siempre cambia. Cuando yo era pequeño era el Spectrum. Hoy es el Ipad. Mañana será otra cosa. ¿Qué sentido tiene dedicar una clase de informática para niños a ver qué es y cómo se maneja el ratón? Si dentro de nada moveremos el cursor del ordenador con los movimientos del ojo. Lo importante son los conceptos permanentes, universales. Los valores, la imaginación, las ideas, y cómo generarlas. Cómo solucionar problemas que tiene la gente.
  9. La técnica McDonald’s. Seguro que conocéis la técnica: Sonreir mientras escuchas y decir siempre “por favor” y “gracias”. Sencillo, ¿no? Pues sólo con esta simple técnica te ganarás la simpatía de tus interlocutores y podrás conquistar el mundo. Eso le digo a mis niñas. Espero que me vayan haciendo caso.
  10. No necesitas nada. Si no necesitas nada, ya eres millonario. A partir de aquí: dedícate a vivir. A nuestros hijos hay que enseñarles que no necesitan nada. Si un día viniera un fuego arrasador y quemara nuestra casa, o sucediera un terremoto. Si un día nos faltara lo material, no pasaría nada porque nos tendríamos los unos a los otros. Eso es lo importante, lo demás es accesorio.
  11. Es imposible gustarle a todo el mundo. Así que no te preocupes demasiado de lo que piensan los demás. No worries. Los mejores negociadores son personas a las que les da igual si cierran un trato o no. Si les parece bien lo cierran, pero sino, no se angustian, pasan a otra cosa. Y resulta que ése es el gran secreto. Esa “despreocupación” hace que acaben cerrando los temas más beneficiosos para ellos y evitando las operaciones menos convenientes.
  12. Si primero das, luego recibirás. Si mañana compartes tu bocadillo del patio con alguien que se lo ha dejado en casa, ¿quién sabe qué magnífico regalo te hará al día siguiente?

    Compártelo, hijo

  13. Aprende una cosa nueva cada día. Cuando puedo le pregunto a mi hija mayor si ha tenido inglés. “Sí” contesta lacónicamente. “Bien. Dime una palabra nueva que hayas aprendido”.  No es capaz de decir ninguna. Supuestamente ha estado 60 minutos aprendiendo inglés. Pero no sabe decir una sola palabra nueva. Entonces yo le digo una. Por ejemplo, ayer le enseñé “the best”, el mejor. Y le dije: “I am the best”. Soy el mejor. Pero luego añadí: “best”, como una best-ia. “Soy como una bestia!”. Espero que la asociación de ideas sedimente en su pequeño cerebelo. Hoy le preguntaré otra vez: “Paula…¿cómo se dice “soy el mejor“?” Espero que se acuerde. Aunque si no se acuerda, da igual. Se lo repetiré otra vez y se lo volveré a preguntar mañana. La repetición: esa gran olvidada de nuestra educación.
  14. Reconoce sus méritos a los demás, aunque no los tengan. Es importantísimo hablar bien de los demás en presencia de los niños. Yo intento sólo hablar bien de la gente. No sé si siempre lo logro. Seguramente no, porque soy humano, no soy ningún superhéroe. Pero soy un firme creyente en que si hablas bien de la gente, si nunca hablas mal de nadie, ese reconocimiento te volverá como un boomerang. El otro día escuché la historia de un empleado que llegó a la conclusión de que el puesto de trabajo en el que estaba no le interesaba. Quería dejarlo y decidió dar la noticia en su empresa al cabo de 60 días. A partir del momento en que decidió que dejaría su trabajo, y le quitó todo punto de valor a mantenerlo, decidió empezar a reconocer públicamente a todos sus compañeros sus colaboraciones, por pequeñas que fuesen, poniendo a todos por las nubes. ¿Sabéis que pasó? Que poco antes de dar la noticia, le propusieron un ascenso !!
  15. Escucha, piensa, luego habla. Esto es algo que los niños de hoy llevan un poco mal. Se practica poco. Veo muchos niños que son, ante todo, bla, bla, bla. Verborrea. Verborrea y griterío ¿Qué tal si estamos un rato con nuestros hijos en casa en silencio? Cada uno a lo suyo. Juntos. Pero en silencio. Estamos pensando, o leyendo, o dibujando. Por supuesto, la tele apagada. Creo que es un gran valor que inculcarles. Y podemos empezar HOY.

    Silence, please

Mcdonalizar la vida

El otro día me llevé a Paula (6 años) al McDonalds local. Los dos solos. Sin un motivo especial, simplemente por salir de la rutina. La fui a buscar al cole y fuimos a comer juntos bajo la lluvia. Era un día entre semana y en el McDonalds no había el ajetreo que siempre hay si vas en fin de semana. Lo cual me dio la oportunidad de observar -mientras esperábamos que nos sirvieran- con detalle la manera de trabajar y organizarse que tienen en esa franquicia.

Estos días estoy leyendo “Work the Systems. The simple mechanics of making more and working less“, de Sam Carpenter. Podéis bajaros una copia gratuita en pdf aquí (en inglés). La premisa básica del libro es que cualquier aspecto de la vida de una empresa es un “sistema”. Un conjunto de sucesos que ocurren en orden cronológico y que se pueden documentar. Gracias a esa documentación las empresas bien gestionadas crean y mantienen unos procedimientos por escrito que guían, paso a paso, a los empleados y gerentes en sus trabajos diarios, garantizando que el resultado de cara a los clientes y de cara a los resultados es, por un lado, el más eficiente, y por otro, siempre el mismo, con un alto grado de satisfacción para todas las partes.

El McDonalds, visto con el ojo de alguien que está leyendo sobre procedimientos, es una máquina super-engrasada. Cada cosa está en su sitio, cuidadosamente estudiado, y respondiendo a una razón. Las bolsas de papel ordenadas, pequeñas, medianas y grandes, encima de los tubos dispensadores de las hamburguesas. Debajo están las cajitas de salsa barbacoa, los sobres de ketchup, los sobrecitos de azúcar y sacarina, y los palitos para remover el café. Todo perfectamente etiquetado.

Los empleados invariablemente se comportan igual, y repiten calcados sus movimientos de acuerdo a la manera en que se les ha instruido. Incluso tienen un lenguaje común que hablan en todos los McDonalds del mundo, salpicados de “por favores” y de “gracias”. Yo no vi hacerlo, pero he leído que en el manual del empleado de McDonalds es muy importante sonreirle al cliente.

Si uno pide un Sundae en McDonalds, siempre sin excepción recibirá el mismo helado. La misma cantidad de “soft ice-cream” regado con la misma cantidad exacta de sirope. La cantidad que responde a que el empleado del burguer ha apretado una sola vez el dispensador de sirope de manera profunda y continuada, tal como reza el manual.

Si uno pide un Big Mac, lo pida en Tarragona o en Moscú, siempre acabará con una hamburguesa que tiene exactamente la misma cantidad de salsa, la lechuga trozeada de la misma forma, la misma loncha de queso, y 2 pepinillos (no uno ni tres) prácticamente del mismo diámetro.

La manera en que el empleado en la caja de McDonalds te pregunta qué deseas, o el momento en que te da el cambio están perfectamente estudiados y responden a la mejor manera en que lo pueden hacer para satisfacer al cliente y maximizar las ganancias para la franquicia. Todo está establecido. Todo está pensado. El empleado no piensa, sólo ejecuta. No tiene que tomar decisiones, tiene que ceñirse al manual. Alguien ya estudió las opciones y decidió cuáles son óptimas.

Aquí van varias curiosidades sobre McDonalds y su sistema:

  •  Antes de empezar a manipular los alimentos, los empleados de MD deben lavarse las manos durante 20 segundos.
  • Además, en algunos restaurantes hay un reloj programado que emite un sonido cada hora, señal que hace que todos los empleados, de uno en uno y de manera ordenada, acudan a lavarse las manos.
  • Si una hamburguesa ha estado más de 10 minutos hecha y no se ha servido, se retira de la cola para la venta. Las patatas se conservan durante 7 minutos.
  • Cuando hacen patatas fritas, cuyo tiempo en la freidora está pautado, deben de “darles un meneo” ( shake the fries) cada 30 segundos, y al finalizar dejarlas escurrir durante 7 segundos.
  • La salsa del Big Mac se pone encima de la hamburguesa con una “pistola” dispensadora, que proporciona 5 pequeños montoncitos de salsa distribuidos en circulo dentro del área de la hamburguesa, para no dejar a la discreción del empleado la cantidad de salsa (ver el vídeo arriba).

El que me fijara en McDonalds no tiene nada que ver con la manía que a esta empresa le tienen muchas personas. Simplemente constaté que en esa empresa los procedimientos son el corazón del negocio. Pero pasa en muchos otros sitios. En todas las grandes empresas.

Si uno entra a trabajar en Port Aventura, de las primeras cosas que recibe es un Manual del Empleado. Si uno trabaja para una gran auditoría de cuentas, existen manuales muy específicos acerca de qué comprobaciones debes hacer a la hora de revisar las cuentas de una sociedad. Si uno trabaja para IKEA, apuesto a que también recibe instrucciones precisas, que están por escrito, en algún Manual de Procedimientos, acerca de cuál es la manera IKEA de hacer las cosas.

Reconozco que a veces la mejor manera de hacer las cosas para la empresa puede no ser la mejor opción para el consumidor, pero como cliente siempre puedes escoger no ir al McDonalds si no quieres esperar en una cola a que te sirvan, o no ir al Ikea, si no quieres darte un paseo entero por una nave llena de trastos cuando a tí solo te interesa comprar una estantería Expedit.

En el libro de Carpenter se afirma que 4 de cada 5 empresas pequeñas y medianas fracasan por no poner por escrito unos procedimientos claros y por no dedicar el tiempo necesario a ejecutarlos, mantenerlos, transmitirlos a los empleados, y mejorarlos continuamente. Si las empresas con éxito definen sus procedimientos, ¿podríamos extrapolar que las personas con éxito también documentan (aunque sea inconscientemente) y siguen sistemáticamente unos procedimientos?

¿Cómo escribiría Ray Kroc, el creador de las franquicias McDonalds, el Manual de nuestra vida personal? Primero dividiría nuestra existencia en “sistemas”, en acciones independientes que forman un todo (p.ejemplo: sacar a pasear al perro sería un “sistema”, hacer la compra semanal sería otro “sistema”, organizar las vacaciones, gestionar el fondo de armario, mantener el contacto con amistades, mantener el botiquín de medicamentos, etc..).

Los métodos de McDonalds han dado para muchos libros

Cada uno de estos procesos requeriría de un estudio pormenorizado sobre la mejor manera de realizarlo, en aras a obtener la máxima eficiencia, que significa destinar los mínimos recursos y obtener el mejor de los resultados. Una vez determinada la mejor manera de hacerlo, siempre lo ejecutaríamos de la misma manera, “de acuerdo con el manual”.

Me voy a atrever con un procedimiento: hacer la compra semanal. Si os atrevéis con otros similares me los podéis dejar en los comentarios.

Procedimiento: Aprovisionamiento semanal de comida para casa.

Pasos:

  1. Preparar una planificación de comidas y cenas para la semana entrante.
  2. Para cada día establecer los productos que nos harán falta.
  3. Con esa lista revisar la despensa, para detectar qué productos no hará falta comprar, por disponer ya de ellos, y cuáles se necesitan.
  4. Revisar productos de consumo intenso que se puedan necesitar: agua, leche, aceite, legumbres, patatas, azúcar, sal. Añadir a la lista de la compra los que convenga.
  5. Escribir la lista de los productos que se van a comprar en un papel. Alternativamente lo podemos llevar en una app del smartphone.
  6. Ordenar dicha lista de productos en el orden en que nos los vamos a encontrar en nuestro recorrido habitual por los pasillo del Mercad…ups…se me acaba de escapar el súper dónde hago la compra semanal.
  7. Acudir a la compra semanal habiendo comido adecuadamente, es decir, sin que tengamos el estómago vacío.
  8. A la hora de depositar los productos en nuestro carrito de la compra ceñirnos escrupulosamente a la lista previamente elaborada.
  9. Únicamente hacer una excepción al final del recorrido, una vez hayamos llenado el carro con todos los productos de la lista. En ese momento, si nos apetece, podemos comprar algún “capricho” no incluido en la lista. Sólo uno por cada viaje al Mercad…ups…otra vez se me ha escapado. Eso supondrá un pequeño incentivo para hacer bien el trabajo, llegar al final del proceso de manera satisfactoria y darnos un pequeño “premio” porque “lo valemos”. Es un mecanismo psicológico similar al de las dietas en las que se te permite tomarte un postre lleno de mantequilla de vez en cuando para que no te desmoralices.

¿Se me ha olvidado algo? Seguramente. Decídmelo en los comentarios.

Aunque pensándolo bien pronto la compra semanal no se hará yendo al súper, sino como el Corea del Sur, mientras nos desplazamos en el transporte público. Atención al siguiente video:
.