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Cómo crear tiempo (y ser más productivo)

El bien más preciado que tenemos es el tiempo. Es el mayor capital con el que contamos. ¿Cambiarías tu situación por la de un millonario? Puede ¿Y si fuera un millonario octogenario? Yo no.

Por tanto, debemos administrar ese capital con la máxima diligencia. Aunque con días de sólo 24 horas es difícil encargarse de educar a unas niñas, trabajar, hacer deporte, quedar con amigos, leer, o mantener activo un blog como éste.

Estas son mis fórmulas para crear tiempo:

1.- Levántate antes. Las horas más productivas del día, y lo tengo demostrado, son de las 6 a las 8 de la mañana. Sólo hace falta una cosa para aprovecharlo: levantarse a las 6.

2.- Bloquéate espacios sagrados en la agenda. Y respétalos. Asígnate espacios libres de interrupciones. Silencia el móvil y colócalo a unos prudentes 5 metros de donde te halles. Focalízate en una sola tarea. Cuesta. Pero es la manera de ser productivo.

3.-No veas la TV. No leas los periódicos. Los medios de comunicación están diseñados para meterte miedo en el cuerpo y poner delante de tus ojos toda la negatividad del mundo. El telediario dirá: “Hoy se ha caído un avión”. Nunca dirá “Hoy han llegado a su destino los 93.325 vuelos diarios que vuelan sobre nuestro planeta”. Por tanto, ponte a dieta de noticias. En vez de engullir material impreso o audiovisual que te ponga de mala leche, lee un libro, o escucha una buena canción. De vez en cuando lee una poesía. O aprovecha el tiempo. Y es mucho tiempo. De media, en España se consumen casi 4 horas diarias de televisión. Apaga la caja tonta y gana 4 horas cada día.

basura

Apaga la TV y gana 4 horas diarias

4.-Lleva una lista encima de cosas por hacer. Es bueno tener una lista de tareas que debemos ejecutar en un momento u otro. Así, cuando encontremos esa media hora perdida entre actividades, podemos sacar nuestra lista y aplicarnos rápidamente a finalizar una tarea. Fíjate que más importante que llevar la lista encima es qué pones en esa lista. Asegúrate que son cosas importantes.

5.-Acaba antes las cosas y acábalas del todo. Lo decía Abraham Lincoln: “Si me dieran 8 horas para talar un árbol dedicaría las 6 primeras a afilar el hacha”. Lo cual quiere decir que, delante de un problema o tarea, más vale que te asegures que lo resuelves o lo atacas de tal manera que la cosa no te vaya a hacer perder más tiempo en el futuro. Más vale tardar hoy todo el día en resolver un problema, si nos aseguramos que lo resolvemos para siempre. Si sólo atacas algo para salir del paso hoy, y mañana te vuelve a aparecer otra versión del mismo problema, estarás perdiendo el tiempo en una rueda de hamster. ¡Deja de ser un hamster!

6.- La técnica pomodoro. Esta técnica es tan simple que no sé ni por qué le llamo “técnica”. Se trata de poner en marcha un temporizador por espacio de 25 minutos. Durante esos 25 minutos debes enfocarte que aquello que hayas escogido hacer. Sin distracciones. Sin abrir el navegador, ni consultar el Facebook. Trabajo personal focalizado. Durante 25 minutos eres como un rayo láser. Al acabar los 25 minutos suena una campana, y puedes/debes levantarte y tomarte 5 minutos de descanso. Luego vuelves a ponerte otros 25 minutos. Así, hasta que puedas aguantarlo. Al principio podrás aguantar sólo 2 ó 3 pomodoros. Luego te convertirás en un superhéroe: el Capitán Pomodoro.

6.- Aprende a renunciar. No hagas tantas cosas. Menos es mejor. Si no llegas a todo, igual es que pretendes conseguir demasiado. No siempre hay que maximizar la cantidad. Hay que maximizar la calidad. No siempre más es mejor. De hecho, menos es mejor. Haz listas más cortas: ponte menos objetivos, menos compromisos. Analiza bien qué quieres conseguir, porque el camino a la felicidad se hace con una mochila ligera. Haz listas más cortas del súper. No compres tanto. Ahorra tiempo y dinero.  Cuando hagas una lista de cualquier tipo, ordénala por orden de importancia (no urgencia). Intenta que no tenga más de 5 elementos. ¿Qué pasaría si tacharas todos los elementos a partir del sexto? Apuesto a que nada.

7.- Sé consciente de las cosas. Esto es paradójico, pero… la vida es paradójica. Ya lo decía el rey a su sastre: “Vísteme despacio que tengo prisa”. ¿Qué es lo más importante en esta vida? Te lo digo en tres verbos: respirar, comer y evacuar. Sin esas tres cosas moriríamos. Tómate tu tiempo para hacer y pensar en cómo haces esas tres acciones:

  •  Respirar: Toma inhalaciones profundas, que permitan renovar el oxígeno dentro de los alveolos pulmonares. Estarás purificando tu sangre. Una sangre más oxigenada significa unas células más sanas, que filtran mejor las toxinas y se mantienen libres de enfermedades.
  • Comer: Mastica muy bien los alimentos. Lo decía Gandhi: “Bebe tu comida, mastica tu bebida” O sea, mastica bien. Sé como un rumiante. Es la primera y quizás más importante función en el proceso de digestión. Y es la única forma en que nosotros podemos influir conscientemente. La digestión es algo importantísimo para nuestra salud. Piensa que le echamos al cuerpo “gasolina” un mínimo de tres veces al día. Cuida lo que comes, come lentamente y mastica bien. Le estás mandando a tu cuerpo el siguiente mensaje: “No tengas prisa, digiere bien, absorbe bien los nutrientes que te envío. Tómate tu tiempo. Es importante”.
  • Evacuar: Controla la regularidad con la que vas al lavabo, y la textura de tus residuos. Existen tratados acerca de esto. No voy a entrar en detalles. Tampoco soy ningún experto. Sí sé que es recomendable el uso de lavativas, para limpiar de vez en cuando las tuberías. Como cualquier sistema de conducción cerrado, nuestro organismo debe de mantenerse limpio y en perfecto orden de funcionamiento. ¿No haces lo mismo con los radiadores de casa cuando llega el invierno?

Si respiras bien, si comes bien y si evacúas bien, tendrás buena calidad de vida, más energía para aprovechar el resto del tiempo, y te ahorrarás un tiempo precioso de visitas al médico.

8.-Delega en los demás. Esta es para nota. Sólo al alcance de los verdaderos maestros creadores de tiempo. Los que dominan ese arte. Imagínate un día con más de 24 horas. Pues eso es lo que haces cuando delegas una tarea en alguien. Mientras ese alguien hace algo por tí, tú sigues haciendo cosas para tí. Dos personas trabajando en tí. ¡Es la multiplicación de los panes, los peces y… el tiempo! ¡Es un milagro!

Pero delegar no está al alcance de todos. No consiste en decirle a alguien que haga algo por tí. No, no. No es tan sencillo. Nadie hace nada por nadie, si no es a cambio de algo. Y los maestros saben qué es ese algo. Averigüa qué quieren los demás a cambio de hacer cosas por tí, y serás el Rey. ¡Proporciónales a los demás aquello que quieren y tú podrás tener todo el tiempo del mundo!