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Todo es mentira

Esta semana pasada se ha nacionalizado Bankia-BFA, tras hacerse evidente la incapacidad de la entidad de devolver 4.465 millones de euros de préstamo del Estado. La historia ha llenado de tinta los medios de comunicación, y ha puesto el ay en el cuerpo a 10 millones de personas que son clientes de la entidad. Los expertos debaten sobre si lo que habría que hacer es dejar caer al banco. Por ejemplo, Xavier Sala-i-Martin opina aquí que sí. Otros, como Luis Garicano, opina aquí que sí, pero que no. Es decir, que se la debería dejar caer, pero que el agujero es ahora tan grande que no habría dinero suficiente para garantizar los depósitos.

Hace tan sólo 10 meses la entidad ofrecía en sus oficinas títulos de su inminente salida a bolsa a sus clientes de a pie, para que todos si hicieran “bankeros” y disfrutaran de los beneficios de ser accionistas del nuevo banco.

Las acciones empezaron cotizando a 3,75 y el pasado viernes (menos de 1 año después) cerraron a 1,76. Por tanto han perdido el 53% de su valor inicial. Pero no hay que saber muchas matemáticas para darse cuenta de que las acciones deberían subir un 113% desde su precio del viernes para volver a situarse en los 3,75 euros.

¿le comprarías un coche de segunda mano?

Donde dije digo, digo D…

En todas las situaciones de crisis sobrevenida ocurre lo mismo: la realidad acaba no siendo como nos la pintan al principio.

Grecia está como está porque engañó a la hora de presentar sus cuentas a la Unión Europea. La cosa no era como nos decían.

Enron, antes de caer, era una entidad solidísima, una “blue chip” que no suponía riesgo para sus inversores. Hasta que se descubrió que tenía un montón de activos tóxicos fuera de balance, que la hicieron hundirse.

Este mismo fin de semana se ha conocido que las Comunidades Autónomas de Madrid, Valencia, y Castilla-León tuvieron en 2011 un déficit que en realidad fue de 3.000 millones más que lo reflejado hasta ahora. Lo cual ha elevado el déficit de España en 2011 al 8,9%. Y llueve sobre mojado, porque ya hubo una primera corrección del déficit 2011, que según la previsión del anterior gobierno iba a ser del 6%, después el nuevo gobierno estimó en el 8%, y finalmente se situó en el 8,51%.  Ahora resulta que fue del 8,9%.

La clase política es experta en hablar hoy de una cosa que la semana que viene será totalmente diferente. Desde negar crisis de las que había signos evidentes, hasta decir que bajarán impuestos para después subirlos. Decir que en España tenemos un sistema financiero de Champions League. O asegurar que nunca llegaremos a los 4 millones de parados. O sea que si alguno dice que “no habrá banco malo”, ya te puedes hacer una idea de que alguien ya está barajando la idea.

Opiniones sin intereses

El ministro de Hacienda fue abordado hace poco por una clienta afectada de Bankia, que le dijo “llevo trabajando desde los 13 años, dígame Sr. Ministro, si mis ahorros están seguros en Bankia“. El Sr. Ministro, como no podía ser de otra manera, contestó que estuviera tranquila que Bankia era una entidad segura. De la misma manera que el nuevo Consejero Delegado de la entidad, el Sr. Goirigolzarri, declaró nada más tomar posesión de su cargo que “los clientes pueden estar absolutamente tranquilos sobre la seguridad de sus ahorros“. ¿Alguien escucha las palabras de estos señores?

El uno habla como ministro y no podía más que dar dicha respuesta, y el otro acaba de ser nombrado máximo responsable de la entidad. Si tienen que mentir, mentirán. No sé ni por qué los medios se hacen eco de estas palabras. Será que es que hay gente que les da valor.

Ojo, no digo que los ahorros de los depositantes de Bankia no estén seguros. Lo estarán o no, y eso ya se verá. Digo que lo que digan los implicados no debe tener valor para un depositante que esté intentando averiguar la verdad.

Debemos cuestionar las cosas, especialmente si se trata de juicios emitidos por aquellos que tienen intereses en el tema. Igual que damos un valor relativo a la publicidad, que no deja de ser la opinión de aquel que se gana la vida vendiendo el producto publicitado, así debemos tratar muchas cosas que aparecen en los medios. Para empezar, los medios también tienen sus intereses, sus “agendas ocultas” como dicen los ingleses, y pertenecen a grupos empresariales con sus consignas y sus sesgos.

Igual que no debemos graduarnos la vista en la óptica, porque acabaremos por llevar gafas, o hacernos una revisión gratuita de la boca en una franquicia que se dedique a realizar implantes dentales.

Lo más sensato será buscar la opinión experta de alguien independiente. O mejor aún, primero informarse (in-formarse) uno mismo, y luego recabar, si fuera necesario, la docta opinión de alguien sin incentivos para “colártela“.

 

 

Cómo tener poderes especiales

Nos reunieron a todos los chicos nada más llegar. Nos presentaron las actividades que haríamos, los horarios, los talleres, los monitores, y nos hablaron de un día en el que haríamos una excursión, cargando nuestros sacos de dormir y las tiendas de campaña. Yo debía tener 8 o 10 años.

Acamparíamos y pasaríamos una noche fuera. El adulto que nos hablaba también añadió: “…y por la noche, a la luz del fuego, elegiré a uno de vosotros, a alguien dotado de una sensibilidad especial, alguien con unos poderes mentales fuera de lo común…” -bajando la voz, susurró- “…, y ocurrirán cosas increíbles.” Aquello nos dejó a todos con los ojos como platos. Yo recuerdo vívidamente haber pensado: “Bueno, yo no tengo ninguna sensibilidad especial, soy un crío normal, de una familia normal, por tanto no hay manera de que ése al que se refiere el monitor sea yo. Ufff. Mejor.”

Este podía haber sido nuestro campamento

Las jornadas pasaron sin reparar más en aquel anuncio hecho el primer día de las colonias. Hasta que llegó el día de la acampada. Salimos a pie desde los dormitorios, cargados con las mochilas, los sacos y las tiendas. Después de unas pocas horas de marcha, llegamos al lugar planeado donde plantar el campamento. Clavamos las estacas en el suelo, y como buenamente pudimos levantamos las tiendas de campaña. Se hacía oscuro y mientras yo brujuleaba alrededor de la tienda que me iba a cobijar aquella noche, se acercó el Monitor Jefe (el que había hablado el primer día) y me tocó en el hombro. Me pidió que le acompañara, y en un aparte me dijo:

“Mira, esta noche voy a hipnotizar a un chico. En condiciones normales no tendría problemas en hipnotizar a cualquiera de vosotros, porque es algo a lo que estoy acostumbrado, pero sois demasiados y las condiciones no son las mejores, así que no lo puedo hacer. Por tanto, haremos lo siguiente: yo te escogeré a tí entre todos, saldrás delante y escucharás lo que te diga. Cuando yo cuente hasta tres tú cierras los ojos y haces como si estuvieras dormido. Entonces diré “sientes calor” y tú te estirarás el cuello de la camiseta como si tuvieras mucho calor. Luego diré “sientes frío” y tú te cogerás los brazos y te los frotarás como si tuvieras mucho frío. Eso es todo. No le digas nada a nadie. Será divertido.”

Creo que no me dio tiempo ni a decirle que sí. Cuando lo estaba pensando, el monitor ya se había alejado y estaba organizando nosequé cosas en otro lado del campamento. Y yo me quedé pensando: “pero si yo no era el que se supone que debía tener poderes especiales”.

Aquella noche salí al “escenario” nervioso. No lo negaré. Pasé un mal rato. Pero el espectáculo funcionó. Después de la cena nos reunieron a todos alrededor de la hoguera y el Monitor Jefe quedó de fábula “hipnotizando” a un chaval. Después de lo del calor y lo del frío, -mientras yo seguía con los ojos cerrados, simulando estar hipnotizado- el tío plantó dos sillas a mi lado. Cada una a un lado y enfrentadas entre sí. Conmigo tumbado en el suelo me hizo levantar las piernas y colocar los talones en el asiento de una de ellas, y la nuca en la otra. Luego me subió el culo con sus manos hasta colocarme en posición horizontal, con el único apoyo de mis talones y la nuca en las sillas. “Ahora eres una tabla”, dijo. Y me soltó. Yo quedé inmóvil, con los ojos cerrados, recto como una tabla, sujeto únicamente por las dos sillas. El truco causó efecto. Todos quedaron atónitos. Alucinados.

Cuando acabó todo, después de hacerme “despertar” otra vez a la voz de tres, muchos chicos se acercaron para preguntarme qué había sentido. “Nada“, mentí. Sólo uno, al cabo de un buen rato, se me acercó cuando ya estaba solo y me dijo “todo era mentira, he visto como tragabas saliva“.

Hipnosis: sugestión de la mente que te hace pensar que esta imagen se mueve

A veces he reflexionado sobre lo que sucedió en aquel campamento, y me gusta pensar que hay dos enseñanzas que puedo extraer de ello:

  1. No te creas todo lo que veas. Desarrolla tu pensamiento crítico. El Monitor Jefe (ahora en sentido figurado) nos puede querer engañar.
  2. Nada es 100% seguro. Por mucho que uno esté seguro de algo (yo no tengo poderes especiales), al final resulta que uno se equivoca irremisiblemente. Yo, aquel verano, acabé teniendo poderes especiales.